«El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. Contra estas cosas no hay ley»1. —Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces he de perdonarlo? —le preguntó un hombre a Jesús. Acto seguido aventuró una respuesta: —¿Siete veces?