Alabanza

Pensar positivamente

Noviembre 2007 | Publicado en Estudios bíblicos

Pide al Señor que te lave el corazón y te renueve el entendimiento, de manera que no albergues sino pensamientos buenos y positivos, inspirados por Él.

Salmo 51:10: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.

Romanos 12:2: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Males que traen bienes

Noviembre 2007 | Publicado en Perspectiva

Como «muchas son las aflicciones del justo» (Salmo 34:19), ciertamente es un consuelo saber que «a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados» (Romanos 8:28). Más aún, para salir victoriosos de las numerosas pruebas, dificultades, batallas y tentaciones a las que nos enfrentamos, es imperativo que esa promesa de Romanos 8:28 llegue a ser un elemento fundamental de nuestra vida.

Alabanza

Diciembre 2006 | Publicado en Navidad

Eres Dios y eres hombre, rey y siervo. Dejaste atrás Tu trono de inmortalidad para revestirte de humanidad. Te hiciste uno de nosotros para salvarnos. Me invade un gozo inexpresable cuando pienso que viniste callada y humildemente a nuestro mundo y lo alteraste para siempre. ¿Quién iba a imaginar la transformación que se obraría por medio de un recién nacido hijo de padres comunes y corrientes, envuelto en trapos y acostado en un pesebre?

Cuando ocurre algo malo

Octubre 2006 | Publicado en Gratitud

¿Alguna vez te has preguntado por qué a ti y a otras personas les ocurren cosas malas sin motivo aparente? En muchas ocasiones el rey David le preguntó lo mismo al Señor, tal como consta en los Salmos: «Dios mío, [...] ¿por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?» (Salmo 22:1)

El salmista se hallaba tan desanimado que llegó a compararse con un gusano (versículo 6). Hasta ese extremo llegó a estar hundido en la depresión.

¿Qué motiva la alabanza?

Octubre 2006 | Publicado en Gratitud

La alabanza consiste en expresarle a Dios, ya mentalmente, ya con palabras, ya cantando, cuánto lo amamos y apreciamos. También podemos alabarlo con nuestros gestos, por ejemplo levantando las manos hacia el cielo.

¿Alguna vez te has planteado qué sentido tiene alabar a Dios? ¿Por qué desea o necesita nuestras alabanzas un Dios omnipotente? ¿Acaso las aprecia? Basándome en la sencilla verdad de que estamos hechos a Su imagen y semejanza (Génesis 1:27), estoy convencido de que sí. A nosotros nos encanta que nos aprecien, y dado que Dios nos creó a imagen Suya, sin duda debe de disfrutar de la gratitud y el aprecio tanto como nosotros, ¿no te parece?

Siempre hay motivos para alabar

Junio 2006 | Publicado en Oración para hoy

Te doy gracias, Jesús, porque siempre hay motivos para alabarte. Aun cuando parece que todo va mal, diriges mi atención hacia algo bueno y me recreas con el pensamiento de que Tú te desvelas constantemente por mí.

Inclusive cuando sufro una enfermedad, hallo esperanza en Tus promesas de sanación y agradezco Tu compañía. Cuando estoy físicamente débil, sueles fortalecer mi espíritu a consecuencia del tiempo extra que paso contigo, por lo cual te doy las gracias. Puedo agradecerte por ello. Es siempre estimulante sentir Tu amor, pues sé que al final todo va a salir bien.

Aleluya por la alegría

Marzo 2006 | Publicado en Gratitud

En ciertas confesiones cristianas, así como en otras religiones, cuanto más tristes y pesarosos están los devotos, más religiosos se supone que son. En cambio, para los cristianos que han nacido de nuevo es todo lo contrario. Uno de los indicios de espiritualidad o religiosidad de un cristiano es la felicidad de que goza y que manifiesta.

¿De quién es el mérito?

Febrero 2006 | Publicado en Gratitud

Pregunta: En varias ocasiones he sabido de personas que hicieron algo extraordinario o heroico —batieron un récord mundial o rescataron a un niño de un edificio en llamas, por ejemplo— y que dijeron: «Alabado sea Dios», o: «Fue gracias a Jesús», o: «No me lo agradezcan a mí; agradézcanselo a Dios». Cuando alguien ha trabajado arduamente para lograr algo o ha arriesgado la vida por otra persona, ¿no es falsa modestia que le atribuya el mérito a Dios o a Jesús? ¿Por qué no habría de aceptar las merecidas muestras de reconocimiento?

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