Aptitudes sociales

Cambia el mundo

Junio 2013 | Publicado en Principios generales

Pregunta: Quiero poner más de mi parte para ejercer una influencia positiva en mi entorno, pero me da la impresión de que bien poco puedo hacer. Cambiar el mundo me parece una tarea monumental. No sabría por dónde empezar.

Respuesta: La buena noticia es que para dejar huella no hace falta ser una persona de mucha influencia o recursos. Cada cambio favorable que tiene lugar, por grande o pequeño que sea, contribuye a labrar un mundo mejor. Podemos mejorar la vida de las personas que nos rodean con nuestros actos de bondad y consideración, y también manifestando fe en ellas. A continuación, algunas fórmulas prácticas para empezar a cambiar, de persona en persona, nuestro rincón del mundo:

¡No la soporto!

Mayo 2013 | Publicado en En el trabajo

Ciertas personas nos gustan más que otras; y también hay que reconocer que cada uno de nosotros resulta más agradable para unas personas que para otras.

Cuando trabajaba de enfermera en la sala de emergencias de un hospital en Reikiavik (Islandia), me sentía bastante segura de mí misma y me consideraba capaz de afrontar casi cualquier situación. Me encantaba la acción, la adrenalina, y siempre me ofrecía para los casos más difíciles.

Muchas olas se dejan pasar

Mayo 2013 | Publicado en En el trabajo

Sin otras opciones de empleo en aquel momento, mi situación no era muy feliz que digamos. Mi jefe me hacía la vida imposible. Era egoísta, maleducado y vulgar. Sin embargo, al igual que el gerente incompetente de la teleserie The Office, se creía el mejor amigo de todos. Cada vez que yo trataba de explicarle las cosas que me molestaban, él me escuchaba atentamente y me daba las gracias; pero luego seguía igual. No modificaba su comportamiento ni un ápice. A pesar de que presenté una queja a su superior, nada cambió.

Parecía que estaba condenado a trabajar indefinidamente en aquel ambiente estresante, sin posibilidad de ejercer control alguno sobre los incidentes que se producían, algunos un poco fastidiosos y otros francamente escandalosos. Uno de estos últimos me llevó por fin a la desesperación. Aunque no había nada que pudiera hacer para cambiar la situación, la rabia que tenía dentro me iba a destruir si no hallaba la forma de liberarme de ella.

El desplume

Mayo 2013 | Publicado en Principios generales

Me crié en una granja de Pleasant Hill, en el estado de Nueva York. Siempre estábamos rodeados de gallinas que correteaban en busca de gusanos e insectos y escarbaban la tierra para ver si encontraban alguna semilla. En general llevaban una vida despreocupada y feliz. Esa es una de las razones por las que, a pesar de disponer de un modesto presupuesto para alimentos, compro siempre huevos de gallinas camperas. Estoy convencida de que las gallinas felices ponen mejores huevos.

Algo que noté desde que era pequeña fue que existe un claro orden jerárquico entre las gallinas. La mayoría son animales sociables y humildes que no se meten en lo ajeno. Sin embargo, algunas van por ahí hinchando el pecho, alardeando de tener señorío sobre las demás… y arrancándoles las plumas de la cola.

Dos formas de ser

Marzo 2009 | Publicado en Ellos y ellas

Pregunta: Mi novio y yo normalmente nos llevamos muy bien; pero a veces uno de los dos se siente decepcionado cuando el otro no reacciona conforme a sus expectativas. ¿Cómo podemos evitar esas situaciones que generan tensión entre nosotros?

Respuesta: No eres la primeraque se encuentra en esa situación. En Mi bella dama, versión musicalizada de la comedia Pigmalión de George Bernard Shaw, el profesor Henry Higgins plantea la pregunta: «¿Por qué no puede la mujer parecerse más al hombre?» Eso más o menos resume el sentir de ambos sexos. Los hombres consideran que las mujeres debieran reaccionar como ellos; y a las mujeres les gustaría que los hombres pensaran y respondieran como ellas. Naturalmente que eso no ocurrirá nunca; pero como siempre, el Señor tiene una solución.

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