Fe

¡Es gratis!

Abril 2009 | Publicado en Salvación eterna

La salvación es cuestión de fe pura y simple. Es consecuencia de creer: «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo» (Hechos 16:31). Si la experiencia te resulta emocionante y sobrecogedora y va acompañada de alguna sensación intensa, puedes considerarte afortunado; pero eso no tiene ningún efecto sobre el hecho mismo. Lo que nos salva es la fe en la Palabra de Dios. Dios puso una sola condición para que nos salváramos: que creyéramos. Lo que sintamos o dejemos de sentir es irrelevante.

Fe renovada

Abril 2009 | Publicado en Oración

Estando en una estación de servicio, observé a tres señoras que iban frenéticamente de su auto al cajero, que se encontraba dentro del local. Una de ellas pasó por delante del stand donde yo estaba vendiendo libros, y le pregunté si podía ayudarla en algo.

—¡Perdimos las llaves del auto! —exclamó—. Hemos buscado por todas partes. Necesitamos un cerrajero que nos haga otra llave.

Por qué creo que Jesús resucitó

Abril 2009 | Publicado en Semana Santa

La tortura y ejecución de Jesús constituyó uno de los mayores tormentos que pueda sufrir un ser humano. Cuando bajaron Su cuerpo de la cruz tenía infinidad de laceraciones en la espalda y los costados producto de los azotes. Los clavos con que lo traspasaron para sujetarlo al madero le dejaron orificios en las manos y los pies. Presentaba una gran herida en el pecho a raíz de una lanza que le metieron hasta el corazón. Otras heridas menores evidenciaban distintos aspectos del suplicio: los cortes producidos por la corona de espinos, y los raspones sufridos al caer bajo el peso de la cruz mientras cargaba con ella cuesta arriba hasta el monte Calvario, donde fue crucificado entre dos delincuentes comunes.

Réplicas de Dios

Febrero 2009 | Publicado en Entereza

Así contesta Dios en la Biblia a todo lo negativo que nos decimos interiormente.

Decimos: «Es imposible».
Dios dice: «Para Mí, todo es posible» (Mateo 19:26).

La fe de un niño

Marzo 2008 | Publicado en Fe

Vale la pena tener la sencillez de un niño. Jesús dijo: «Si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los Cielos» (Mateo 18:3). «Dejad a los niños venir a Mí, porque de los tales es el reino de Dios» (Marcos 10:14). Debemos ser como niños —cariñosos, tiernos— y tener una fe sencilla, aceptar con fe infantil todo lo que tiene el Señor para nosotros.

Cómo lograr que Dios oiga tus oraciones

Noviembre 2007 | Publicado en Oración

Pregunta: Creo en la oración, y he sabido de muchas personas cuyas oraciones han sido respondidas; pero las mías parecen ser inútiles. Capaz que estoy haciendo algo mal, pero no sé qué será. ¿Cómo puedo obtener mejores resultados?

Respuesta: Cuando oras por alguien o por algo, el primer requisito es tener fe. «Todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá» (Marcos 11:24). «Sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que recompensa a los que lo buscan» (Hebreos 11:6). También hay que observar los siguientes principios elementales:

Sentirse Cerca de Jesús

Marzo 2006 | Publicado en Perspectiva

Con frecuencia he oído decir a la gente: «Será que no tengo una relación muy estrecha con Jesús, porque no lo siento muy cerca». Pero la Biblia deja bien claro que no debemos guiarnos por las sensaciones. «Por fe andamos, no por vista» (2 Corintios 5:7).

Si tomamos nuestro estado de ánimo como un indicador de lo bien o mal que andamos espiritualmente, estamos condenados a la inestabilidad. Nos veremos continuamente arrastrados de una parte a otra por diversos sentimientos, sin saber cómo nos irá al día siguiente, ya que eso dependerá de cómo nos sintamos al levantarnos por la mañana.

¿Debemos depender de Dios o de nuestras propias fuerzas?

Febrero 2006 | Publicado en Estudios bíblicos

Dios espera que pongamos en acción nuestra fe, lo cual requiere un esfuerzo de nuestra parte.

Eclesiastés 9:10a: Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas.

Marcos 14:8a: Esta ha hecho lo que podía.

¿Dónde estás?

Febrero 2006 | Publicado en Entereza

Cuando las cosas salen mal, es fácil que pienses: «Jesús, ¿dónde estás cuando te necesito?», y que te parezca que te fallé o que se me acabaron el amor y la paciencia. En momentos así tu fe se ve puesta a prueba. Si en vez de seguir confiando, te dejas arrastrar por las dudas, limitas Mi capacidad de ayudarte. Puedes caer en un círculo vicioso.

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