La voz del Cielo

Comienza bien el día: ¡Escucha al Señor!

Noviembre 2008 | Publicado en Oración

Haz la prueba: tómate todos los días un rato de oración temprano en la mañana. Antes de iniciar tu jornada, pídele ayuda al Señor. Ni bien te despiertes, antes de hacer ninguna otra cosa, habla con Dios. Escucha Sus instrucciones para el día. Te sorprenderá cómo Él te evita o te resuelve muchas complicaciones antes que comience siquiera la jornada.

En cambio, si te zambulles en todos los problemas, las dificultades y el trajín cotidiano sin detenerte a hablar con el Señor y recibir Sus instrucciones, serás como un músico que toca primero el concierto y afina después el instrumento. Comienza el día orando y leyendo la Palabra de Dios. Antes que nada, ponte en armonía con Él.

Compañero constante

Septiembre 2008 | Publicado en La voz del Cielo

Deseo ser tu compañero, tu consejero, tu pronto auxilio, no alguien a quien solo conoces por referencias, o del que rara vez te acuerdas, o con quien hablas muy de tanto en tanto. Tampoco me interesa ser un simple asesor al que acudes cuando estás en un apuro o te aprestas a tomar una decisión importante. Deseo ser una presencia amorosa y constante en tu vida.

Quiero comunicarme personal y directamente contigo. No deseo una relación distante, fría o mental, sino profunda y sincera. Quiero que comulguemos íntimamente, que conversemos, que tomemos decisiones juntos y que a veces nos comuniquemos sin decir palabra. Deseo que cultivemos un vínculo de amor más fuerte del que has entablado con persona alguna, algo que ahora ni siquiera eres capaz de imaginar.

Mi lista de deseos

Septiembre 2008 | Publicado en Oración

El aire que me llenaba los pulmones sabía a sal y a vida. Mientras jugueteaba con la arena moviendo los dedos de los pies, sentí que Jesús me tomaba la mano.

—Gracias por invitarme —me dijo.

—Me gustaría…

—¿Qué te gustaría?

La comunicación empieza por casa

Agosto 2008 | Publicado en Principios generales

Pasaba por una mala racha en mis relaciones con los demás. En vez de «ganar amigos e influir sobre las personas», como propone el título del famoso libro de Dale Carnegie, los estaba perdiendo, y la gente se apartaba de mí. Era hora de buscar ayuda. Tomé el teléfono de la oración y marqué Jeremías 33:3: «Clama a Mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces».

Jesús contestó enseguida. Luego del acostumbrado intercambio de afables saludos, nuestra conversación se desarrolló más o menos así:

Mi hijo de dos años, el osito y Jesús

Julio 2008 | Publicado en Experiencias de padres

Le había pedido a Dios que mi hijo Denith estableciera una estrecha relación personal con Jesús desde pequeño, aprovechando que a los dos años los niños tienen mucha fe y mucha capacidad para creer. Oré para que no solo lograra comprender que Jesús es su Salvador, sino que viera en Él un amigo muy querido, pues Él desea que todos tengamos una amistad así con Él. Yo quería que Denith percibiera el Espíritu de Dios y escuchara Su voz.

Una noche ocurrió algo extraordinario que me animó y me convenció para enseñar a mi hijo a escuchar la voz de Jesús.

Qué hacer cuando nos sentimos derrotados

Mayo 2008 | Publicado en Los padres

En determinadas situaciones y circunstancias es inevitable que los padres se sientan agobiados. El bebé llora, la niña de ocho años no quiere hacer sus deberes, la música del chico de catorce hace temblar la casa, el de dos añitos se hizo pis en los pantalones y los invitados a cenar van a llegar en cualquier momento. Uno se siente exigido al máximo.

Todos tenemos días así. Tu caso no es único. Y no es preciso que hagas frente a la situación a solas: Jesús está contigo. Ten fe. Él te entiende y quiere darte ánimo y soluciones. Si tienes oportunidad, procura conversar con alguien, tal vez con tu cónyuge o con una amiga; puede contribuir a serenarte y hacerte ver las cosas desde otra perspectiva. También es un buen momento para que invoquen juntos la ayuda del Señor. Hasta puedes pedir a tus hijos que recen contigo, incluso los más pequeños. Su fe y sus simples oraciones te infundirán mucho aliento.

Mantente en contacto

Octubre 2007 | Publicado en La voz del Cielo

Habla conmigo, y Yo te responderé. Así de sencillo. Siempre estoy a tu lado. Si quieres hablar conmigo, puedes hacerlo en cualquier momento y lugar. No tengo horario de oficina ni cobro honorarios. Ni siquiera tengo oficina. Soy accesible: puedes contactarme siempre que me necesites. Si haces una pausa, me prestas atención, me hablas y esperas, te responderé. No te abandonaré. Nunca te negaré una respuesta. Nunca me apartaré de ti. Cuenta conmigo.

Escuchar la voz de Dios

Octubre 2007 | Publicado en La voz del Cielo

Pregunta: Muchas personas afirman que Dios les habla. Aunque he orado fervientemente para que me hable a mí, nunca he logrado oírlo. ¿Él sólo nos inspira pensamientos, o se dirige a nosotros con voz audible?

Respuesta: Si has establecido una conexión personal con Dios al aceptar a Jesús como tu Salvador y le has pedido que te hable, Él lo hará. Jesús prometió: «Pedid, y se os dará» (Mateo 7:7). Es más, Dios probablemente lleva tiempo hablándote; solo tienes que aprender a reconocer Su voz.

Quietud

Julio 2007 | Publicado en Oración

«Estad quietos, y conoced que Yo soy Dios»(Salmo 46:10). En cierta ocasión el Señor se valió de ese versículo de la Biblia para enseñarme algo muy importante y demostrar Su capacidad para facilitarnos orientación rápida y explícita cuando le prestamos oído en oración.

Tenía que comunicarme con una mujer, pero no tenía su dirección. Era un asunto urgente. Todo mi ser palpitaba de ansiedad. Me parecía que iba a estallar en mil pedazos si no le hacía llegar un mensaje. Mientras rezaba para saber qué hacer, de golpe me vino una paráfrasis de un pasaje de las Escrituras: «Serénate. Estate quieta y reconoce que Yo soy Dios».

E-mail con Jesús

Febrero 2007 | Publicado en La voz del Cielo

Cierta vez en que un amigo cercano viajó a otro país, me embargó una sensación de soledad. Me preocupaba que no iba a tener a nadie con quien conversar, a quien pedir consejo o a quien contarle mis cosas. Si bien extrañaba mucho ese vínculo especial con una persona a la que estimaba, pronto descubrí que podía tener esa misma conexión íntima con Cristo.

Decidí levantarme más temprano todos los días para poder leer la Palabra de Dios durante una hora y escuchar a Jesús en profecía antes de hacer ninguna otra cosa. Esos momentos se han convertido en mis ratos de conversación con Jesús. Y me han resultado de lo más provechosos.

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