Milagros

El taxista de Nueva York

Mayo 2020 | Publicado en Desarrollo personal

Pasé unos meses muy duros en la primavera de 1972. Estaba ansiosa por tener un niño, un bebé que cobijar en mis brazos y que fuera mío. Dos veces había sufrido un aborto espontáneo. Le reprochaba a Dios aquellas desilusiones. Se las enrostraba diciéndole: Mira lo que hiciste cuando confié en que responderías a mi oración. Simplemente no lograba desembarazarme de eso y reemprender camino.

Los milagros de la naturaleza

Marzo 2020 | Publicado en Naturaleza y medio ambiente

Hoy vi una hoja suspendida en el aire, danzando en el viento, girando y remolineando, pero sin caer. Me detuve a observarla un momento, algo perpleja y confundida, hasta que miré más de cerca y alcancé a percibir un hilo de telaraña pequeñísimo —casi invisible— del que pendía aquella hoja de una rama. En ese momento todo cobró sentido y me di cuenta de que aquello —que un minúsculo hilo pudiera mantener suspendida una hoja agitada con furia por el viento— era una hazaña de la naturaleza.

Dios y yo

Marzo 2020 | Publicado en Milagros y misterios

Hace poco estuve reflexionando sobre cómo ha cambiado progresivamente mi perspectiva de los milagros a lo largo de mi vida. Si bien tengo fe en Jesús desde niño, suelo compararme con las personas que fueron testigos de sanaciones, resurrecciones y otros milagros increíbles, y pienso que me perdí algo.

A veces no se requiere un milagro

Junio 2019 | Publicado en Oración

No soy ciudadana de los Estados Unidos de América por nacimiento. Ganarme el derecho a vivir aquí fue todo un proceso. Tuve que llenar pilas de formularios, pasarme horas al teléfono con funcionarios, pagar una suma considerable, registrar mis huellas digitales y acudir a una entrevista para determinar si reunía los requisitos para obtener la residencia. Y ¡yupi, lo conseguí! ¡Estaba tan contenta!

La ansiedad y el ancho mar

Junio 2019 | Publicado en Adolescencia

Me crie entre arroyos, lagos y ríos; pero cuando tenía dieciséis años fui a un balneario del Atlántico y vi el mar por primera vez. La noche en que llegamos iba caminado por el paseo marítimo y me aventuré hasta la punta de un muelle de madera. Cuando las primeras olas rompieron estruendosamente a centímetros de mí, me aferré aterrorizada a la baranda. Desde entonces he tenido por el mar una mezcla de cariño y respeto. No soy buena nadadora, pero me encanta mirar el mar y sentir la arena entre los dedos de los pies. Me gusta incluso la sensación de ingravidez que tengo cuando una ola suave me levanta, siempre y cuando haya a mi lado algún objeto flotante al que pueda asirme.

Una noche larga y oscura

Julio 2017 | Publicado en Vivencias

Había ido a la tienda naturista, a diez cuadras de casa, para comprar vitaminas. Aunque me encanta caminar y hacía ese trayecto a menudo, ese día la sensación era diferente. Primero se me olvidó mi listita, luego me confundí con el dinero del cambio.

De regreso me detuve en un paso de peatones a la espera de que cambiara el semáforo. Al cabo de unos momentos noté que la gente me miraba raro, y entendí que, aunque el semáforo había cambiado varias veces, yo no había cruzado. El resto del trayecto se me hizo más largo que de costumbre.

En el ardor de las llamas

Abril 2017 | Publicado en Relatos bíblicos

Sadrac, Mesac, Abednego y su compañero Daniel fueron cuatro jóvenes que hoy en día no serían recordados de no ser por las situaciones extraordinarias en que se vieron.

La historia comienza unos 500 años antes de Cristo, cuando esos cuatro muchachos fueron llevados cautivos lejos de su país por los ejércitos de Nabucodonosor, rey de Babilonia.

La señal

Septiembre 2016 | Publicado en Sanación

Debo admitir que nunca he sido muy dada a creer en curaciones milagrosas. A decir verdad, me enorgullecía un poco de ser una mujer racional y lógica, algo que incluía cierta cuota de escepticismo. Quizá se deba a esa percepción de que todo lo que nos ocurre forma parte de un plan universal, es decir, es nuestro destino. También pienso que —como los judíos de la época de Jesús— yo pedía señales.

Temporada de milagros

Diciembre 2015 | Publicado en Experiencias navideñas

Hace varios años estuve viviendo y trabajando en un pequeño centro de voluntariado del sur de Rusia. Una semana antes de Navidad, una tormenta de nieve rompió la principal línea eléctrica de la región. Nadie sabía cuánto duraría el apagón. Los técnicos debían esperar a que amainara el temporal para subir a las montañas a arreglar la avería.

El GPS de Dios

Agosto 2015 | Publicado en Guía

Los adelantos tecnológicos nos ayudan a entender un poquitito más a Dios y cómo maneja Él Sus asuntos. Por ejemplo, el celular con que nos comunicamos con alguien del otro lado del mundo grafica la esencia de la oración. Un computador que almacena todos los datos de una gran empresa, hasta los más mínimos detalles, nos da a entender cómo Dios tiene contado hasta el número de nuestros cabellos1.

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