Respuestas divinas

Dale los pedazos rotos de tu vida

Febrero 2019 | Publicado en Vivencias

Yo pensaba que tenía la vida resuelta. Tenía un marido amoroso, cuatro niños preciosos y una labor gratificadora como cooperante. Nos habíamos trasladado a Indonesia para colaborar en un taller protegido para niños discapacitados, bajo el patrocinio del Consejo Internacional de Bienestar Social. Para nosotros era un placer vivir aquella experiencia.

Volver a empezar

Enero 2019 | Publicado en Naturaleza de Dios

La tierra para volver a empezar
¡Ojalá hubiera un espléndido paraje,
una tierra para volver a empezar,
donde, antes de entrar,
soltáramos nuestros viejos ropajes,
la suma de nuestros yerros,
nuestras angustias
y nuestra codicia egoísta,
para no ponérnoslos de nuevo!

Pon a prueba a Dios

Septiembre 2018 | Publicado en Fe

Después de pedirle algo a Dios, actúa en consecuencia. Traduce tu fe en hechos. Acompaña tus oraciones con acciones, dando pasos que te acerquen a tu meta.

Cuando yo oficiaba de pastora en una iglesia de Oklahoma (EE. UU.), había una chica llamada Etta que deseaba ardientemente cursar estudios superiores y prepararse para servir al Señor. Había estado dos años orando para conseguir el dinero de la matrícula. La situación parecía imposible.

Mis promesas siguen vigentes

Junio 2017 | Publicado en Naturaleza de Dios

Dije a Mis discípulos que todos los cabellos de su cabeza estaban contados, y que ni un solo pajarillo cae a tierra sin que Mi Padre lo sepa. Les expliqué que no tenían por qué afanarse por sus necesidades materiales, que si confiaban en Mí y me seguían, Yo me aseguraría de que estas quedaran cubiertas.

Las promesas de Dios

Noviembre 2016 | Publicado en Fe

En el libro del Génesis, capítulo 12, dice que cuando Abraham tenía 75 años, Dios le prometió descendientes. En el capítulo 13 le repitió la promesa. «Tiempo después», en el capítulo 15, Dios le prometió una prole tan numerosa como las estrellas. En el capítulo 16, cuando Abraham contaba ya 86 años, engendró a Ismael; pero Dios le desveló que ese no era el hijo prometido. En el capítulo 17, teniendo Abraham 99 años de edad, Dios una vez más le prometió un hijo y «descendencia incontable». En el capítulo 18 se lo reiteró. Finalmente, en el capítulo 21, cuando ya tenía 100 años a cuestas, y Sara, su mujer, tenía 90, nació Isaac. Con el paso de los años y decenios, Abraham no cejó en su fe. Siguió creyendo en la palabra empeñada por Dios y a su tiempo cosechó la bendición.

Cobertura total

Septiembre 2015 | Publicado en Guía

Aproximadamente el 40% de la población mundial tiene acceso a Internet. Eso equivale a tres mil millones de personas. Sin necesidad de hurgar en pilas de libros o de hacer un trabajo de investigación en un lugar físico, uno puede encontrar lo que le hace falta digitando unas palabras clave y apretando el botón de búsqueda. En apenas unos segundos aparecen en la pantalla enlaces a numerosas páginas del espacio virtual. Es cierto que uno no siempre da con lo que busca. Además es preciso repasar los muchos resultados que aparecen, no todos los cuales son fiables. No obstante, es indiscutible que la Internet pone al alcance de la mano un mundo de información.

Pepinos salados

Mayo 2015 | Publicado en Perspectiva

Una amiga mía me mostró un montón de pepinos viejos que se proponía conservar en sal.

—¿Los pepinos viejos se pueden comer? —le pregunté.

—Estos están bastante secos, pero son buenos para encurtir —me respondió, segura de lo que decía.

El misterio de la higuera

Octubre 2014 | Publicado en Fe

El higo es un fruto que se menciona en la Biblia y que seguimos consumiendo habitualmente, ya sea en forma de higo fresco, blando y jugoso, o como higo seco, dulce y correoso. La higuera es un árbol bastante común en los paisajes bíblicos. Simbolizaba seguridad y prosperidad1.

Hubo una ocasión en que Jesús, al partir de la pequeña aldea de Betania, vio una higuera. Como tenía hambre, buscó frutos entre las hojas. No hallando ninguno, maldijo la higuera: «¡Nunca jamás nazca de ti fruto!»2 Enseguida el árbol se secó.

El ganso solitario

Agosto 2014 | Publicado en Perspectiva

La laguna que queda junto a mi casa es un lugar tranquilo, ideal para la contemplación. Un día en que me hallaba en una situación particularmente difícil me senté a leer en el embarcadero. Me encontraba muy sola y ansiosa de respuestas, o al menos de una señal de la presencia de Dios, algo que me calmara y me infundiera la seguridad de que mi vida estaba en Sus manos. Pero no pasó nada. Al rato me dirigí de regreso a la casa, algo desanimada.

Fruto a su tiempo

Abril 2013 | Publicado en Entereza

Mientras mi hijo me hablaba por teléfono, se le quebró la voz.

—Mamá, no entiendo qué pasa —me dijo—. Acabo de mudar a mi familia para tomar un nuevo empleo, y ahora eso quedó en nada.

Hice lo que pude por animarlo; pero al cabo de unos minutos me di cuenta de que no lograba traspasar su muro de angustia.

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