Salud

De víctima del cáncer a triatleta

Junio 2008 | Publicado en Salud

En enero de 2002 me diagnosticaron un melanoma metastásico en estadio 3. Las posibilidades de supervivencia de los que llegan a esa fase de la enfermedad son menos del 50%. Más de la mitad mueren antes de los cinco años.

Cualquier persona se afligiría al verse enfrentada a una situación así; pero para mí fue desolador. Todavía no había cumplido los 30 y tenía cuatro hijos pequeños. La fe en Dios fue lo que impidió que mi mujer —Iona— y yo cayéramos en la desesperación o sucumbiéramos ante el temor de lo que el futuro podía depararnos.

¿Cómo puedo iniciar un programa de ejercicio?

Junio 2008 | Publicado en Salud

Pregunta: Quisiera adquirir un mejor estado físico, pero no sé por dónde empezar. ¿Cuánto ejercicio es necesario? ¿Qué tipo de deporte o gimnasia es más conveniente y cuánto tiempo tengo que dedicarle?

Respuesta: Las respuestas a esas preguntas dependen de una diversidad de factores, entre ellos tu edad, tu estado general de salud, tu actual grado de acondicionamiento físico y tu metabolismo. Sin embargo, existen pautas generales para que un programa de ejercicio sea eficaz.

Cavilaciones sobre las maravillas del cuerpo humano

Junio 2008 | Publicado en Salud

Dado que soy decididamente aprensivo, cuando el salmista, refiriéndose al cuerpo humano, dice: «Formidables y maravillosas son Tus obras» (Salmo 139:14), me doy por satisfecho. Para mí no hace falta meterse en lo que sucede debajo de la piel. Prefiero ignorarlo y dedicarme a lo mío. Sin embargo, no todos son así. En los últimos doscientos o trescientos años —unos tres mil años después que David, rey de Israel, cantó embelesado esas alabanzas a su Creador—, personas más curiosas y sin duda menos aprensivas que yo han hecho unos descubrimientos asombrosos, que nos dan motivo para exclamar igual que David: «¡Cuán preciosos, Dios, me son Tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien» (Salmo 139:17,14).

A menos peso, más progreso

Junio 2008 | Publicado en Salud

Un día, estando en la ciudad, vi una nueva báscula electrónica que mide el peso, lo correlaciona con la estatura e indica en un gráfico si la persona está excesivamente flaca, en su peso justo, gorda u obesa.

El vendedor insistía en que la probara, así que accedí. Y entonces aquel aparato desalmado me declaró obeso. ¡OBESO! ¿De qué se reían disimuladamente aquellos vendedores delgados y esbeltos? Yo tenía una imagen muy clara de cuál era el aspecto de una persona obesa, y no encajaba con el mío. ¿O sí?

Potencia tu estado de salud

Junio 2008 | Publicado en Salud

Nuestra vida tiene mucho que ver con las decisiones que tomamos, y nuestra salud también. Hasta los riesgos que nos parecen ineludibles —como el de contraer la gripe en un ascensor repleto de gente— o las predisposiciones hereditarias a padecer ciertos tipos de cáncer pueden contrarrestarse hasta cierto punto. Con frecuencia hay precauciones que podemos tomar para mantenernos saludables. Volviendo a los ejemplos anteriores: en la época de mayor incidencia de gripe podemos subir y bajar por las escaleras; o seguir una dieta sana en el caso de males heredados. La verdad de la verdad es que la mayor parte de las dolencias que sufrimos —entre ellas la terrible gripe— son perfectamente prevenibles sin caer en extremismos. En la mayoría de los casos, vivir sano consiste simplemente en seguir con asiduidad unas cuantas normas elementales que nos ayuden a conservar la vitalidad y mantener altas las defensas.

Ser yo misma

Junio 2008 | Publicado en Belleza

Recuerdo que cuando era pequeña la gente me decía: «¡Vas a ser tan bonita cuando seas mayor!» ¡Cómo anhelaba que llegara ese día! Todos mis sueños se harían realidad. ¡Iba a ser bellísima!

Pero al cumplir los 15 no me parecía en nada a lo que me había imaginado. Era regordeta y detestaba mi cuerpo. Me vestía siempre de negro para parecer más delgada. Además me ponía mucho maquillaje, que me servía de máscara para ocultarme. Recuerdo que lloraba y me sentía terriblemente deprimida. Me creía tan gorda que no merecía vivir. Es fácil tachar de ridículas esas ideas cuando es otra persona la que las manifiesta; otra cosa muy distinta es cuando una misma es quien las concibe.

Qué recomienda la Biblia para gozar de buena salud

Junio 2008 | Publicado en Estudios bíblicos

Sigue las normas divinas para disfrutar de buena salud espiritual.

Éxodo 15:26: Si oyeres atentamente la voz del Señor tu Dios, e hicieres lo recto delante de Sus ojos, y dieres oído a Sus mandamientos, y guardares todos Sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque Yo soy el Señor tu sanador.

Deuteronomio 4:40: Y guarda Sus estatutos y Sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que el Señor tu Dios te da para siempre.

Más joven que nunca

Mayo 2008 | Publicado en Etapas

Cuando estudiaba en la escuela primaria escribí un ensayo sobre Ponce de León, el conquistador español que en 1513 partió en busca de la fuente de la juventud y en cambio descubrió Florida. La historia me fascinó, aunque no entendía muy bien por qué alguien querría encontrar un remedio para no envejecer. El envejecimiento era algo que desde mi perspectiva solo les ocurría a algunas personas, más que nada a mis abuelos. En aquel entonces la tercera edad me parecía algo muy lejano. Ahora que tengo cincuenta y tantos, ese puerto ya se divisa en mi horizonte, y cada año que pasa se ve más cercano.

Moderarse o colapsar

Abril 2008 | Publicado en Estrés

Antes trataba de hacer muchas más cosas que ahora. Había cantidad de tareas que estaba convencida que era mi deber desempeñar, tanto es así que acabé llevando una carga excesiva. Ni se me ocurría que era posible reducir mi carga de trabajo, hasta que Dios intervino y me obligó a aminorar la marcha. Permitió que me sobreviniera una debilitante enfermedad de los ojos. Entonces descubrí que a fin de cuentas no tenía que realizar todas esas tareas. En primer lugar, me di cuenta de que había asuntos que podía delegar en otros. Además, me percaté de que no todo era indispensable, que algunas cosas podían quedarse sin hacer.

Dar el paso

Febrero 2007 | Publicado en Estrés

Cuando llevamos nuestra fe a la práctica, dejamos de ser creyentes nominales para convertirnos en instrumentos del amor de Dios. Un amigo mío llamado Jamal, que es farmacéutico, me contó una experiencia reciente en que dio el paso de emplear su fe para ayudar a una persona. Sucedió así:

Un día un muchacho le entregó una receta para tratar el insomnio. Jamal leyó la lista de medicamentos y quedó perplejo.

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