Ser padres

Mamá angustiosa

Agosto 2019 | Publicado en Los padres

Cuando mi primer embarazo terminó en un aborto espontáneo, no estaba preocupada. Más bien me puse furiosa. Pasé semanas aguantando, pero finalmente llegué incluso a levantarle el puño a Dios y reprochárselo. «Me fallaste» —le espeté en resumidas cuentas.

La solución de Giovanna

Junio 2019 | Publicado en Oración

Al cabo de cuatro años y un viaje en autobús de 44 horas, por fin visité a mi hija y a mi yerno y conocí a mi nieta Giovanna. Me conquistó desde el primer instante. Es tan linda, tan inteligente, tan activa. Que me disculpen los demás abuelos, pero mi nieta es la más encantadora y bonita del mundo.

La ansiedad y el ancho mar

Junio 2019 | Publicado en Adolescencia

Me crie entre arroyos, lagos y ríos; pero cuando tenía dieciséis años fui a un balneario del Atlántico y vi el mar por primera vez. La noche en que llegamos iba caminado por el paseo marítimo y me aventuré hasta la punta de un muelle de madera. Cuando las primeras olas rompieron estruendosamente a centímetros de mí, me aferré aterrorizada a la baranda. Desde entonces he tenido por el mar una mezcla de cariño y respeto. No soy buena nadadora, pero me encanta mirar el mar y sentir la arena entre los dedos de los pies. Me gusta incluso la sensación de ingravidez que tengo cuando una ola suave me levanta, siempre y cuando haya a mi lado algún objeto flotante al que pueda asirme.

Amor total

Abril 2019 | Publicado en El amor de Dios

Cuando mi hija menor tenía dos años, todas las noches la acostaba en su camita. A veces la tarea resultaba fácil, porque caía rendida y se dormía en cuestión de minutos. Pero otras veces su obstinación chocaba con la mía y el enfrentamiento era tenaz. A la larga, sin embargo, siempre se dormía plácidamente. (¡Mamá ganaba!)

La sonrisa del abuelo

Abril 2019 | Publicado en Los padres

Estaba cubierto por las típicas sábanas blancas de hospital y conectado a un enjambre de tubos y cables. Al acercarme, casi no lo reconozco. Estaba pálido, con las mejillas hundidas. Pero cuando abrió los ojos y me sonrió, casi no pude evitar desplomarme en sus brazos como siempre lo había hecho. El abuelo, a quien amaba más que a nadie en el mundo, había sufrido un grave infarto.

Larga vida con Jesús

Septiembre 2017 | Publicado en Etapas

Mi padre vivió hasta los 101 años; mi madre, hasta los 99. Estuvieron casados más de 75 años. Sobrevivieron a ambas guerras mundiales y tuvieron nueve hijos, aunque dos de ellos, mellizos nacidos poco después de la Segunda Guerra Mundial, regresaron al cielo nada más venir a este mundo. Tuvieron 19 nietos y 19 bisnietos.

El que la sigue, la consigue

Septiembre 2017 | Publicado en Éxito

Toda madre que haya luchado por que su chiquitín se quede sentado hasta terminar la comida sabe que los niños pequeños solo son capaces de mantener la atención durante cortos períodos. Hay, sin embargo, momentos en la vida de todo niño en que el ansia de superación lo lleva a aprender algo, por ejemplo a agarrar un objeto pequeño con sus deditos regordetes, a gatear o a caminar. Esas nuevas habilidades requieren tremenda concentración y esfuerzo de su parte, y su aprendizaje toma bastante tiempo comparado con lo poco que ha vivido el niño hasta ese momento. Además, le imponen exigencias físicas cuando apenas está empezando a desarrollar su coordinación y sus músculos todavía no son capaces de soportar su peso corporal.

No hagas como Bo

Abril 2017 | Publicado en Adolescencia

Bo era nuestro perro labrador. Le encantaba nadar en la piscina. El ejercicio era su vida, y la piscina, su dominio. Cierto día mi hijo estaba aprendiendo nuevos estilos de natación y probó a hacer el muerto. Bo pensó que el chico estaba en inminente peligro y se lanzó a rescatarlo. Instintivamente alzó la cabeza del niño y se aferró a él con las patas en un intento de salvarle la vida. El pobre chico se atoró tratando de alejar a Bo. Terminó con agua en los pulmones y el pecho todo arañado.

Una foto indiscreta

Marzo 2017 | Publicado en Experiencias de padres

Cuando volvíamos a casa después de salir una tarde con unos amigos, le pregunté al menor de mis hijos si la había pasado bien.

—Sí, más o menos —me respondió—. Es que los chicos se estaban burlando de mí en el parque de juegos.

—¿Por qué? —le pregunté.

Cuando se confunden juego y trabajo

Febrero 2017 | Publicado en Desarrollo

Créase o no, a los pequeños les gusta ayudar. ¡Es cierto! A los niños en realidad les encanta ser serviciales, y se enorgullecen de ello hasta que se les enseña lo contrario. Colaborar solo se convierte en una tarea pesada cuando oyen a sus padres o a sus hermanos quejarse de tener que hacer esto o lo otro en la casa.

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