Tus interrogantes

El efecto de la perspectiva

Junio 2010 | Publicado en Perspectiva

Pregunta: Sé que los problemas son parte de la vida, pero me da la impresión de que los míos se suceden incesantemente, y nunca logro darme un respiro. ¿Cómo puedo sobreponerme a ellos y evitar que me abrumen?

Respuesta: Una sensación parecida debía de tener el rey David cuando exclamó: «¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría» (Salmo 55:6). Ese deseo de desembarazarnos de nuestras dificultades y preocupaciones y sentirnos libres es algo que nos embarga a todos en un momento u otro.

¿Por qué sufrimos?

Abril 2010 | Publicado en Naturaleza de Dios

Pregunta: ¿Por qué permite Dios que haya sufrimiento? ¿Será que no se conduele de nosotros?

Respuesta: No te quepa duda: Dios se compadece infinitamente de nosotros. A Él le duele vernos padecer a consecuencia de nuestras malas decisiones, o de los yerros y desaciertos ajenos. La Biblia dice: «El Señor es, con los que lo honran, tan tierno como un padre con sus hijos; pues Él sabe bien de qué estamos hechos: sabe que somos polvo» (Salmo 103:13,14 (DHH)).     

Romper el círculo vicioso del egoísmo

Noviembre 2009 | Publicado en Noviazgo y matrimonio

Pregunta: Me exaspera y enoja que mi marido tenga una actitud tan egoísta, pero sé que yo a veces hago lo mismo. Eso me molesta todavía más. ¿Qué puedo hacer?

Respuesta: Cuando surgen conflictos de ese tipo entre dos personas —sean casadas o no— en muchos casos el primer paso para dar con una solución que satisfaga a ambas partes es entablar una comunicación franca, abierta y sensata. Por lo general lo más difícil es plantear el tema con sensibilidad y hallar la humildad para hacerlo.

Librarse de los celos

Septiembre 2009 | Publicado en Noviazgo y matrimonio

Pregunta: Llevo años lidiando con los celos. Sé que mi marido me quiere y que no me da motivos valederos para sentirme celosa; pero no puedo evitarlo. ¿Cómo hago para librarme de los grilletes de los celos?

Respuesta: Los celos—ese sentimiento desagradable que uno tiene cuando piensa que su pareja no le presta la atención debida por estar interesada en otra persona o situación— pueden ser irracionales y apabullantes. El primer paso es reconocer que son dañinos, que perjudican a la relación. 

Al llegar a los 40, ¿empieza uno a declinar?

Julio 2009 | Publicado en Etapas

Pregunta: Pensaba que una vez que mis hijos se hicieran mayores y se independizaran tendría tiempo para ciertas cosas que siempre había querido hacer. Pero al término de la jornada estoy agotado, y al llegar el fin de semana no tengo energías para nada. A partir de ahora, ¿será todo cuesta abajo?

Respuesta: Después de los 40 hay que hacer algunos ajustes; pero no significa que sea todo cuesta abajo. La merma de las energías físicas es natural y forma parte de los designios de Dios. Él se vale de eso y de otros obstáculos propios de la madurez para llevarnos a reflexionar sobre nuestra vida y nuestra escala de prioridades. Naturalmente Él espera que al experimentar esos cambios acudamos a Él. De ese modo puede cumplir Su deseo de ayudarnos (Salmo 46:1).

Remedio para la soledad

Junio 2009 | Publicado en Generosidad

Pregunta: ¿Cómo puedo paliar la profunda soledad que siento a veces?

Respuesta: Si sufres de soledad, ¡desde luego compañía no te falta! En el mundo moderno muchas personas se sienten solas, sobre todo en las grandes urbes. La vida en nuestras megalópolis se ha descrito acertadamente en términos de millones de personas solitarias que viven juntas. 

Preguntas frecuentes en torno a la salvación

Abril 2009 | Publicado en Salvación eterna

¿Quién la necesita?

La mayoría de la gente cree que Dios califica a las personas del mismo modo que un profesor a sus alumnos. Si uno procura ser bueno y no comete faltas muy graves, cuando muera y termine el curso de la vida probablemente se lo calificará con una nota aprobatoria. En caso de no sacar buena nota y reprobar el curso, la cosa es distinta...

Los retrasos de Dios no son rechazos

Marzo 2009 | Publicado en Oración

Pregunta: Me han dicho que la oración es eficaz, que cuando rece, Dios me responderá. ¿Por qué entonces algunas de mis oraciones no son respondidas?

Respuesta: Todos sufrimos decepciones cuando las cosas no resultan como esperábamos. Si encima no se produce un desenlace por el que hemos orado, la decepción es mayor. Primero, porque no obtuvimos lo que queríamos; y segundo, porque nos da la impresión de que Dios nos ha fallado.

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