Una llamada inexplicable

Una llamada inexplicable

A los pocos minutos de haber regresado a su casa después de hacerme una visita, Laurita se dio cuenta de que no tenía pan para la cena. Tomó las llaves del auto y decidió salir a comprarlo. Mientras cerraba la puerta, oyó sonar el teléfono dentro de la casa y volvió a entrar para responder la llamada. En ese mismo momento sonó el teléfono de mi casa. Como me encontraba en otro cuarto sonó varias veces antes de que tomara el auricular. Respondí: «Hola», y Laurita me dijo lo mismo. Hubo después un largo silencio en que las dos esperamos a que la otra dijera por qué había llamado. 

Le dije que yo no había marcado su número, y me respondió que ella tampoco el mío. Le pregunté dónde estaba, y me dijo que en su casa y que estaba todo en orden, así que colgamos las dos.

En ese momento Laurita oyó un alboroto en la calle y salió a ver qué pasaba. Al llegar a la puerta vio que su auto, que tenía estacionado frente a su casa, estaba abollado, y que había varias personas heridas en el suelo. Un conductor ebrio había chocado contra el auto de ella y atropellado a varios peatones, justo mientras ella volvía a la casa para contestar el teléfono y hablar conmigo.

Yo no llamé a Laurita; ella tampoco me llamó. Entonces, ¿cómo es que los dos teléfonos sonaron al mismo tiempo y se conectaron? Quienquiera que hizo la llamada la salvó de un horrible accidente, ya que habría estado en su automóvil en el momento del choque. ¿Cómo se interpreta eso? Yo no lo sé, pero sí sé que Laurita se salvó milagrosamente. Tal vez a alguien se le ocurra una explicación racional o técnica, pero el caso es que estoy segura de que Dios se valió de aquella llamada para librarla de un mal. Algunos calificaron el suceso de misterioso. Yo lo consideré un milagro. ¿Tú qué dirías?

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