Naturaleza y medio ambiente

A paso de niño

Hoy salí a pasear con los niños por los campos aledaños al pueblo donde vivimos. Es una zona agrícola con senderos de tierra y bosquecillos. Hacía un tiempo estupendo, por lo que fue una buena oportunidad de que los niños tomaran aire puro e hicieran ejercicio. Iban corriendo de aquí para allá buscando insectos y otros animalitos que abundan en la primavera y el verano.

Para mí también fue un respiro. En esos caminos rurales no hay computadoras ni trabajo urgente, obligaciones, reuniones, desórdenes que arreglar ni ninguno de los mil y un quehaceres que nos mantienen atareados la mayor parte del día.

Desde pequeñines

Mi hijo Anthony es un chiquillo muy despierto, muy activo, de apenas tres añitos. Le encanta aprender cosas. Hace un tiempo, su tema preferido de conversación eran los rayos. No se cansaba de hablar de las tormentas, de que algunos edificios se incendian cuando les cae un rayo… Cuando le dio por escenificar todo eso con sus figuritas de Playmobile y de Lego, procuré canalizar positivamente sus pensamientos y sus energías enseñándole, por ejemplo, que Benjamin Franklin inventó el pararrayos para evitar esos desastres.

Árboles

Estaba mirando un árbol por la ventana y me detuve a pensar en lo hermoso y perfecto que es. Produce exactamente lo que Dios ha dispuesto. Florece y da fruto. Es fuerte, espléndido y cumple su misión en la vida. Un árbol refleja la perfección de la creación de Dios. Por más que le caiga un rayo, que sea abatido por una tormenta o talado, sus raíces echan nuevos retoños, producen nueva vida. Es fascinante, ¿no te parece?

Una fe natural

Dios hizo los bosques, las diminutas estrellas y los vientos desenfrenados. Creo que en parte los hizo para equilibrar esa forma de civilización que iba a ahogar en nuestro corazón el espíritu de alegría. Hizo los grandes espacios abiertos para la gente que quiere estar a solas con Él y hablar con Él, lejos de las multitudes que acaban con toda reverencia. Y creo que a veces se alegra de que nos olvidemos de nuestras preocupaciones y deberes para que intimemos más con Él, como hacía Jesús cuando se iba sigilosamente al desierto para rezar.—Margaret Elizabeth Sangster

Nuestro mundo

Un ser humano es parte del todo que llamamos universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Se percibe a sí mismo, con sus pensamientos y sentimientos, como algo separado del resto, lo cual viene a ser una ilusión óptica de su conciencia. Esa ilusión es para nosotros como una cárcel, nos restringe a nuestros deseos personales y a sentir afecto por los pocos que tenemos más cerca.

Reducir, reutilizar, reciclar

Averiguar cómo podemos reducir nuestro consumo, reutilizar objetos y reciclar son formas prácticas en que cada uno de nosotros puede contribuir al cuidado del medio ambiente. Y esas simples medidas tienen un atractivo adicional: en muchos casos nos ayudan a economizar.

Reduzcamos la cantidad de residuos que generamos

La reducción de residuos comienza cuando hacemos la compra. Si tiramos frecuentemente alimentos estropeados o caducados, quiere decir que compramos en exceso. 

Oración por el bien común ambiental

Al respirar el aire que nos sustenta
recordamos Tu amor, Dios,
que nos da vida.
Llénanos de Tu compasión por la creación.
Vacíanos de apatía, egoísmo y temor,
de todo pesimismo y titubeo.

Mentalidad ecológica

Cuando era niña mis padres me enseñaron buenos hábitos, tales como ahorrar electricidad y agua, no desperdiciar comida y buscar nuevos usos para objetos que habían dejado de cumplir la finalidad para la que habían sido concebidos. Mi familia era de parcos recursos; de modo que cuidar bien lo que teníamos era la opción lógica y sensata. Nunca se me ocurrió equiparar esas prácticas con el ambientalismo.

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