La diferencia que puede hacer una persona

La diferencia que puede hacer una persona

La sustentabilidad y la protección del medio ambiente se han convertido en una seria preocupación para casi todos los países. Los debates sobre la mejor estrategia que se puede adoptar son continuos y a menudo polémicos. Abrumados por la complejidad del tema, la mayoría dejamos la búsqueda de soluciones en manos de los científicos y otras personas con más conocimientos y recursos. Abdul Kareem es un hombre que no esperó a que otros hicieran la tarea. 

Si lo visitaras en su casa del sur de la India verías hectáreas de bosque con abundante vida silvestre. En una región del planeta en la que suele escasear el agua, las tierras de Abdul y las aldeas aledañas no sufren esa carencia. Pero no siempre ha sido así. Hace veinticinco años la zona era una sucesión de colinas rocosas, áridas y sin vida.

Abdul se sintió extrañamente atraído a esa región cuando visitaba a la familia de su esposa, que vivía allí. «Caminaba por la zona y veía laderas áridas —recuerda—. Aunque la vista daba pena, la atracción que sentí fue muy fuerte. De repente me di cuenta de que en muchas ocasiones —aunque apenas por breves momentos— había soñado con los kaavu de la memoria colectiva de la India, los bosques sagrados que cada pueblo tenía en otros tiempos. Me habían hablado de ellos cuando era niño. Creo que inconscientemente siempre había deseado uno».

Llevado por un impulso, compró dos hectáreas. En los espacios entre las rocas plantó árboles de especies nativas de la región. El pozo que había en la propiedad apenas proporcionaba un cubo de agua a la vez, por lo que durante tres veranos Abdul utilizó una motocicleta para llevar agua de una fuente situada a un kilómetro de distancia. Durante ese tiempo compró también terrenos colindantes; los vecinos estaban encantados de deshacerse de sus propiedades desoladas a cambio de dinero.

El cuarto año, los esfuerzos de Abdul comenzaron a dar fruto. La nueva vegetación, aunque escasa, contribuyó a que la tierra retuviera más agua de lluvia. El nivel del agua del pozo aumentó, haciendo posible que poco a poco pudiera sembrar y regar el resto de su propiedad, que para entonces había alcanzado una extensión de cerca de 13 hectáreas. La transformación fue lenta pero constante. A medida que crecían aquellos arbolitos, los pájaros acudieron a la zona y sembraron semillas de diversas otras plantas. Se había puesto en marcha un renacimiento natural. Año tras año la vegetación fue creciendo, llegó más fauna, y las napas de agua siguieron subiendo. En consecuencia, otros pozos distantes hasta 10 kilómetros del de Abdul hoy también tienen más agua. Con pocos recursos a su disposición ha cambiado pacientemente su parte del mundo, día a día, paso a paso.

Fuente: www.goodnewsindia.com/Pages/content/inspirational/abdulKareem.html

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Abi May

Abi May, que también firmaba con el seudónimo de Chris Hunt, fue colaboradora de Conéctate desde Gran Bretaña.

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