Comunicar nuestra fe

Transmitir tu fe

Transmitir nuestra fe es algo que muchos consideramos imperativo, pero muchas veces no sabemos por dónde empezar. Aquí les dejo algunos consejos útiles que recopilé de una guía bíblica temática.

Haz preguntas relevantes. Plantear preguntas explícitas contribuye a encauzar la conversación. Jesús en muchas ocasiones comenzaba una enseñanza planteando una pregunta retórica.

Tu pequeña luz

Un viernes por la tarde hace unas semanas mi marido y yo decidimos sacar unas reposeras (tumbonas) y ponerlas en la entrada de la casa. Le avisamos a nuestros vecinos que estaríamos allí con bebidas y una picada (bocaditos). Arrasé con lo que tenía en la nevera y logré reunir unas papitas y salsa, zanahorias y hummus, una tajada de queso y unos MandM que nos habían sobrado.

El ateo y la Biblia

Mis amigos Frank y Lisa atendían un puesto de exhibición de libros con contenidos bíblicos. Además entregaban volantes a los que pasaban. Un señor se detuvo, miró la mesa y exclamó:

—Ah, ¿literatura cristiana? Soy ateo.

Creación de una obra maestra

Cuando la vida de un seguidor de Jesús sigue por el cauce que Jesús quiere, cobra una extraordinaria belleza. Ser cristiano y mantener una relación con Dios debería ser algo que impregne nuestras experiencias cotidianas, se integra a nuestras decisiones y da color a nuestra percepción de nosotros mismos, de los demás y de la vida misma.

Volver a lo esencial

Me encontraba en la fila de la caja de una tienda y noté que la señora que estaba delante de mí vestía una camiseta de vivos colores con un versículo de la Biblia inscrito en ella. Cuando agradeció a la cajera, le dijo:

—Mi amor, espero que sepas que Jesús te ama.

La huerta caprichosa

Cuando estudiaba primaria en el colegio teníamos un jardinero extraordinario a quien todos llamábamos tío Silas. El hombre tenía la habilidad de crear huertas de ensueño, de las que aparecen en las revistas, con tomates, fríjoles, repollos y lechugas por doquier. Los canteros de flores frente al colegio eran una paleta de colores. El tío Silas conocía a la perfección qué plantas y flores crecían mejor en cada estación. Había acumulado años de experiencia y conocía cada uno de los trucos del oficio.

La llamada equivocada

Era mi cumpleaños y decidí devolver una llamada de uno de mis familiares. Sin embargo, me pilló desprevenida, pues me contestó alguien que no reconocía. Al otro lado de la línea hablaba una mujer con voz apagada. Parecía aturdida, como si estuviera enferma o acabara de despertar, o con muy escasas fuerzas para contestar.

De la broma a la oración

Hoy, mientras visitaba un pequeño pueblo, aprendí una vez más que cuando Dios dice «salta», debo responder: «¿hasta qué altura?» Él siempre sabe lo que más conviene.

Pasé por un depósito de mercancía y casi me llevo por delante a un hombre que con mucho esfuerzo intentaba subir un neumático pesado a su camioneta. Solté una carcajada y le dije: «Parece que vas a salir rodando» (soy propenso a hacer chistes en momentos inoportunos, lo siento). Él también se rió y yo seguí mi camino.

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