Creación de una obra maestra

Creación de una obra maestra

Cuando la vida de un seguidor de Jesús sigue por el cauce que Jesús quiere, cobra una extraordinaria belleza. Ser cristiano y mantener una relación con Dios debería ser algo que impregne nuestras experiencias cotidianas, se integra a nuestras decisiones y da color a nuestra percepción de nosotros mismos, de los demás y de la vida misma.

Al igual que un bello cuadro, la gloria más grande de un cristiano consta de un sinnúmero de pequeños componentes. Las pequeñas manchitas de pintura que parecen insignificantes cuando las miramos de cerca cobran una belleza pasmosa cuando se contemplan en su totalidad. Del mismo modo, las incontables expresiones del amor de Dios manifestadas a nuestros semejantes en el transcurso de la vida de un cristiano parecen insignificantes en sí mismas. Sin embargo, Dios las observa en el contexto de la totalidad de una vida que lo glorifica y Él se complace en su belleza.

Cuando nuestra vida se centra más en Dios, Él añade mayor brillo a nuestra mirada y más brío a nuestros pasos. Nos concede más fuerza en nuestra debilidad y mayor gracia en épocas difíciles, de sufrimiento o pérdida.

Nuestra dependencia de Él aumenta, y Él ensancha el gozo de Su Espíritu, que supera nuestro pesar. Cuanto más nos proponemos fortalecer nuestra relación con Él y más deseamos una profunda compenetración espiritual con Él, más puede Él hacer patente Su Espíritu a través de nosotros. Pablo elogió a unos cristianos de su época con las siguientes palabras:

Puedo dar fe de que dieron no solo lo que podían, sino aún mucho más. Y lo hicieron por voluntad propia. Nos suplicaron una y otra vez tener el privilegio de participar en la ofrenda para los creyentes de Jerusalén. Incluso hicieron más de lo que esperábamos, porque su primer paso fue entregarse ellos mismos al Señor y a nosotros, tal como Dios quería.1

Cuando tu fe desempeña un papel integral en tus valores, objetivos y decisiones, el amor que llevó a Dios a crear el universo puede despertar tu corazón para que perciba la necesidad que hay a tu alrededor. Te moverá a la acción. El que Dios manifieste el amor que tiene por nosotros en la belleza de una florecilla, así como en la inconmensurable grandeza de Su venida —haber venido a vivir entre nosotros y morir por nosotros—, nos enseña que nuestra vida también tiene la capacidad de reflejar de muy diversas maneras Su Espíritu y verdad ante el mundo.

Dios quiere llenar nuestra vida con Su Espíritu en la medida en que se lo permitamos. Somos obra Suya. Al dar lugar a que Él plasme los diversos matices de Su amor y misericordia y dé forma a la belleza que desea que adquiramos, nos convertimos en una obra maestra Suya, que hablará al corazón de muchas personas.

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Conocemos lo que es el amor verdadero, porque Jesús entregó su vida por nosotros. De manera que nosotros también tenemos que dar la vida por nuestros hermanos. Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones. Nuestras acciones demostrarán que pertenecemos a la verdad, entonces estaremos confiados cuando estemos delante de Dios. 1 Juan 3:16,18,19 (NTV)

1. 2 Corintios 8:3–5 NTV

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Maria Fontaine

Maria Fontaine

Maria Fontaine es —junto con su esposo Peter Amsterdam— la directora espiritual y administrativa de la Familia Internacional, una comunidad de fe dedicada a difundir el Evangelio de Jesucristo por todo el mundo. Es autora de numerosos artículos sobre la vida de fe cristiana. (Los artículos de Maria Fontaine publicados en Conéctate son versiones adaptadas del original.)

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