Puertas abiertas

Puertas abiertas

Hace unos meses comencé a dar unas clases de inglés basadas en la Biblia a un pequeño grupo de adolescentes. No siempre es fácil y requiere tiempo de preparación, pero bien vale el esfuerzo. Por ejemplo, cuando estudiábamos la primera Navidad, siempre parecía presentarse algún obstáculo: los alumnos llegaban tarde, olvidaban sus cuadernos de ejercicios o a veces simplemente faltaban a la clase sin motivo alguno.

Hubo momentos en que realmente dudé de si debía continuar o no. Pero cuando se celebró un cuestionario sobre la Navidad entre un grupo diverso de cristianos, para mi asombro y alegría, mis alumnos respondieron correctamente a la mayoría de las preguntas. Ahí supe que debía continuar.

Además de eso estoy cursando un doctorado en la Academia Nacional de Ciencias Pedagógicas. Una de las profesoras da cátedra de filosofía enseña allí desde que Ucrania era parte de la Unión Soviética. Durante una de sus clases pidió un ejemplo de un sistema que hubiera sido creado de cero. Le expliqué sobre el papel del Creador y la belleza y complejidad de Su creación, pero la profesora se mostró irritada y dijo que no había lugar en una universidad para ese tipo de discurso. Cuál no sería entonces mi sorpresa cuando mis compañeros comentaron que los creyentes tienen derecho a que en círculos científicos se los tome en serio. Fue un contexto muy interesante para dar testimonio de mi fe.

Por grandes o pequeños que seamos o por muy diversas que sean las dificultades que enfrentamos, Dios puede generar situaciones para que conozcamos personas nuevas, hablemos de nuestra fe, enseñemos principios bíblicos y llevemos luz al mundo a fin de cambiarlo para mejor.

Mila Nataliya A. Govorukha

Mila Nataliya Govorukha hace labor misionera y voluntaria por medio de una ONG en Járkov, Ucrania.

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