Fe

Dejar lo viejo, abrazar lo nuevo

Paseando por mi ciudad natal en la India, donde me crié y pasé la mayor parte de mi vida, me intriga cuánto ha cambiado la ciudad con el paso de los años. La que una vez era una localidad pequeña y tranquila a principios de los 80, ha explotado hasta convertirse en un polo tecnológico y una pujante metrópoli. Las salas de cine que frecuentábamos cuando jóvenes se han demolido para dar paso a centros comerciales y espacios de oficinas. Los edificios más viejos se derribaron para dar lugar a nuevas estructuras y se han construido más cruces a desnivel para poder lidiar con el intenso tráfico. La ciudad acogedora de antaño se ha vuelto casi irreconocible.

Fe reivindicada

Un día, husmeando en una librería, encontré una enciclopedia que tenía una sección centrada en temas bíblicos. Tuve curiosidad por ver cómo presentaba un autor laico a los personajes destacados de la Sagrada Escritura y me puse a leer algunas breves biografías: las de los profetas Daniel, Jeremías e Isaías, la del rey David, la de Sansón y las de los apóstoles Mateo, Pedro y Pablo.

Como abejas

¿Has intentado dormir alguna vez con una mosca o un mosquito en tu habitación? Yaces ahí, casi dormido, cuando de pronto bzzzzzzzzzzz, el bicho te cae en picada en la cara. Algunas moscas son tan osadas —y tan repugnantes— como para posársele a uno en la cara o en la oreja.

Estás a punto de coger otra vez el sueño cuando de pronto bzzzz... ¡PAM! El cansancio no te deja levantarte para matar al bicho, pero tampoco puedes dormir.

Fuego en el corazón

La creencia es una verdad albergada intelectualmente; la fe es un fuego en el corazón.
Joseph Fort Newton (1876–1950)

*

Todo yo soy un acto de fe. Todo yo soy un fuego de amor.
Amado Nervo (1867-1919)

No estoy solo

Estaba cansado y me quedé dormido mientras viajaba en el tranvía. Al llegar a destino me desperté de sopetón y apenas logré bajarme a tiempo. Para mi mala fortuna, no fue hasta después de mi visita al dentista que me di cuenta de que había dejado mi computadora portátil a bordo. ¡Me quería morir! Había perdido todos los ficheros de trabajo de los últimos 20 años, además de los discos de respaldo que estaban en el mismo bolso.

Una gran fe

La mayor parte de mi vida he descrito mi fe como la del carbonero, es decir, sé que Jesús me ama y punto. Jesús dijo que me ama. Lo afirma la Biblia. No me cuestionaba mucho. Y cuando lo hacía, generalmente quedaba satisfecha con respuestas al estilo de «solo Dios lo sabe», o «tienes que aceptar esto por fe». Dicho de otro modo, es posible que la lógica no sea de aplicación en este caso: cree solamente. Por sorprendente que pueda ser, yo aceptaba las cosas así, sin más.

La cuota de fe

Un amigo mío le preguntó al gerente de un supermercado si alguna vez un desconocido le había pagado con un cheque sin fondos.

—No —respondió él—. Porque yo nunca miro el cheque. Miro a la persona. Si la persona me inspira confianza, le acepto el cheque.

Guardar la fe

Pregunta: Mi familia y la mayoría de las personas con las que me relaciono diariamente no tienen inquietudes de tipo espiritual. ¿Cómo puedo conservar la fe en un mundo que se muestra cada vez más escéptico?

Respuesta: La fe es la médula de nuestra vida espiritual; de ahí que valga la pena luchar por ella. A continuación te damos unos consejos para que tu fe no solo confronte obstáculos, sino que los remonte:

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