El gran salto

El gran salto

Nevaba cuando fuimos a empacar los últimos enseres en el contenedor que aguardaba en el lugar señalado de un parque industrial, casi listo para ser despachado. Aquel era el último viaje que hacíamos al contenedor antes de que partiera por mar con una carga de efectos personales y artículos donados que nos servirían para construir una nueva vida. Habíamos vaciado la casa y vendido todo lo que no podíamos llevarnos, nos habíamos despedido de nuestros amigos y familiares y estábamos listos para irnos. Nos trasladábamos a Kenia.

Hubo voces que nos instaron a ser precavidos, pero también buenos deseos y oraciones por nuestra gran mudanza. Algunos pensaban que éramos muy valientes para embarcarnos en semejante traslado con cinco niños. Otros expresaron que les parecía una locura, y otros más nos advirtieron seriamente acerca de las enfermedades, la suciedad y el calor. Con todo, el llamamiento de Dios para que fuéramos a misionar resonaba con fuerza en nuestro corazón. Después de investigar y darle vueltas en la cabeza, de hacer un listado de los pros y los contras y rezar, estábamos convencidos de que Dios nos estaba indicando que diéramos aquel salto por fe.

Recordando el día hace 23 años en que llegamos a Kenia, no puedo afirmar que todo haya sido miel sobre hojuelas. Huelga decir que ha habido momentos de pruebas y retos difíciles que vapulearon nuestra fe. Aunque la tentación de darnos por vencidos siempre ha estado presente, lo que fortaleció nuestra fe una y otra vez fue aferrarnos a las promesas de protección y provisión de la Palabra de Dios. Los testimonios de algunos héroes de la fe nos sirvieron de aliento y nos dieron valor para persistir cuando casi no se notaban los progresos y cuando nos topamos con obstáculos.

Aprendimos mucho acerca de la fe y la perseverancia, y nos dimos cuenta de que valió la pena dejar atrás las costas a las que nos habíamos habituado y hacernos a la mar en obediencia al llamado divino. A pesar de nuestra aprensión e inquietud iniciales, desde que entramos en este mundo nuevo que con el tiempo ha llegado a ser nuestro hogar, donde pusimos en marcha una obra que ha ayudado a innumerables familias de escasos recursos, hemos presenciado incontables milagros que acrecentaron muchísimo nuestra fe.

Iris Richard

Iris Richard

Iris Richard tiene siete hijos y seis nietos. Vive con su marido en Kenia, donde participa, desde hace 21 años, en labores misioneras y programas de ayuda humanitaria. Es enfermera y consejera. 

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