Esta va larga

Esta va larga

Un día, mientras daba una caminata, vi a un chico y su padre jugando en una cancha, tirándose una y otra vez un balón ovalado. En determinado momento, el padre hizo un ademán hacia el extremo opuesto de la cancha.

—Esta va larga, hijo— le señaló al muchacho.

Aunque el padre todavía no había lanzado la pelota, el muchacho echó a correr. Detrás de él el padre se preparaba para el tiro. En ese momento, mientras el chico miraba por sobre su hombro, el padre lanzó el balón por delante de donde se encontraba su hijo. El chico siguió corriendo, atento a la trayectoria del balón que volaba hacia él. En el momento preciso pegó un salto, giró y atrapó la pelota.

Aunque se trata de una simple anécdota, hace poco Dios me dejó una enseñanza de aquel pequeño suceso, algo que Él es muy propenso a hacer.

Es que en ese momento necesitaba de un milagro y esperaba que Dios lo obrara. Sabía que lo haría, pero como no sucedía nada, yo no actuaba. Lo que mi Padre necesitaba que hiciera es que la fuera a buscar larga.

Tenía que echar a andar. Dios tenía listo el milagro para enviarlo. Sin embargo, cuando dijo «esta va larga», yo me quedé mirando las nubes. Tenía fe, pero no estaba haciendo la parte que me correspondía.

La fe hay que acompañarla de acción y echar a correr. Aquel muchacho ya había corrido un trecho antes que su padre se preparara siquiera para el lance. Y no se detuvo. Siguió corriendo a sabiendas de que su papá tenía claro exactamente cuánto tenía que recorrer y que le haría llegar el balón hasta allá. No tenía ninguna certeza de que ese pase le llegaría; apenas la fe de un niño.

Resultó que el pase fue milimétrico. Le llegó en el momento y lugar preciso, de manera que lo único que tenía que hacer era dar un salto de fe y dominar el balón con las dos manos.

La próxima vez que pida ayuda a Dios recordaré que a veces quiere que ponga yo de mi parte y la vaya a buscar larga.

* * *

La fe consiste en echar nuestras redes en las profundidades transparentes ante el mandato divino sin saber lo que pescaremos. François Fénelon (1651–1715)

Confiar en Dios significa mirar más allá de lo que somos capaces para ver lo que ve Dios. Charles Stanley (n. 1932)

David Mizrany

David Mizrany se dedica de lleno al voluntariado y a labores misioneras. Está vinculado a la fundación Helping Hand en Ciudad del Cabo (Sudáfrica).

Más en esta categoría: « Conserva la calma y sigue adelante
Copyright 2019 © Activated. All rights reserved.