Una boda muy bien planeada

Una boda muy bien planeada

A los hijos de Dios nada les ocurre por casualidad. Faltan pocos minutos para mi boda, y aquí estoy, de pie, observando las lindas flores y el decorado de la sala. Pienso en los muchos milagros que han hecho posible este momento y me convenzo de que verdaderamente «todas las cosas cooperan para bien»1. Pero me estoy adelantando. Para contar bien esta historia tengo que retroceder en el tiempo:

Hace poco más de un año asistí con mi novia —Melody— a la fiesta de cumpleaños de una amiga. A eso de la medianoche fuimos a despedirnos de nuestra anfitriona. Sin embargo, como se había hecho tarde, ella insistió en que su hijo nos llevara en el auto a nuestra casa, situada en el otro extremo de la ciudad. Nos vino muy bien el ofrecimiento. Teniendo en cuenta que casi no había tráfico, esperábamos estar pronto en casa.

Al llegar a la esquina donde debíamos doblar para enfilar hacia nuestra casa, nuestro conductor siguió de largo. Inicialmente pensamos que había sido por descuido; pero cuando se lo mencionamos, hizo caso omiso. Finalmente nos dijo que quería pasar a ver a una amiga.

Eso nos inquietó un poco. ¿Quién decide ir a ver a una amiga a la una de la mañana cuando debe llevarte a tu casa?

Nos detuvimos en casa de la amiga y nos la presentó. Resultó ser cristiana y terminó suscribiéndose a Conéctate. Durante más o menos un año, hasta que se mudó a Manila, seguimos en contacto infrecuente con ella.

Cuando Melody y yo fijamos la fecha de nuestra boda, comenzamos a enviar invitaciones. Como para entonces esa joven vivía en Manila, le envié un mensaje de texto para participarle la buena noticia.

—¡Felicitaciones! —nos dijo—. Quiero que hagan lo siguiente: Vayan a la casa donde nos conocimos y hablen con mi madre. Ella se dedica a la producción y decoración de bodas. Los ayudará sin cobrarles nada. Es mi regalo de bodas para ustedes.

Eso me trae al punto en que me encuentro ahora, recorriendo la sala con la mirada. Al observar el decorado y los hermosísimos arreglos, no puedo menos que pensar que Dios tenía un plan.

* * *

Dios tiene planes y propósitos para la vida de cada uno de nosotros. Lo hermoso es que, una vez que nos ha llamado, no nos abandona a nuestra suerte. Jesús mismo mora en nosotros para que podamos realizar con éxito lo que nos invita a hacer. Louie Giglio (n. 1958)

1. Romanos 8:28 (NBLH)
Andrew Mateyak

Andrew Mateyak

Andrew Mateyak es, al igual que sus padres, misionero de carrera. Trabaja en Cagayán de Oro (Filipinas) y es integrante de La Familia Internacional. Junto con su esposa Melody, imparte clases en la escuela dominical y participa en diversas obras sociales y de beneficencia. Las noticias de sus últimas actividades aparecen en Facebook: Activated CDO.

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