Cambio de mentalidad

Cambio de mentalidad

Un estudio reciente realizado por Charles Schwab arrojó que en EE. UU. 2,4 millones de dólares es la cifra de rigor para que una familia se sienta acaudalada, y que un poco más de 1 millón es lo que se precisa para sentirse desahogado. Lamentablemente, eso significa que apenas el 10% de la población estadounidense se siente desahogada. Después venimos todos los demás. Aparte de eso, independientemente de la posición de una familia en el espectro de ingresos, casi todas señalaron que necesitaban un poco más. Compárese eso con la situación de la mayor parte de la población mundial, que vive en países en vías de desarrollo en los que semejantes montos se consideran jugosas fortunas a las que solamente tienen acceso los más adinerados.

Yo he sido una de esas personas que siempre piensan que necesitan un poco más. Me costó bastante aprender a manejar mi dinero sin dejarme controlar por él. Ahondar un poco en lo que dice la Biblia sobre el tema me ayudó a establecer un mejor marco de referencia para nuestra economía. A continuación, algunos principios que están bien claros en las Escrituras:

Mi dinero le pertenece a Dios.

¡Todo lo que tenemos ha venido de Ti, y te damos solo lo que Tú primero nos diste! 1 Crónicas 29:14 (NTV)

El amor al dinero es peligroso y conduce a la insatisfacción.

Los que aman el dinero nunca tendrán suficiente. ¡Qué absurdo es pensar que las riquezas traen verdadera felicidad! Eclesiastés 5:10 (NTV)

La virtud es preferible a las riquezas.

Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores. Salmo 37:16

La generosidad es una obligación de quienes tienen dinero.

Si alguien tiene suficiente dinero para vivir bien y ve a un hermano en necesidad pero no le muestra compasión, ¿cómo puede estar el amor de Dios en esa persona? 1 Juan 3:17 (NTV)

No tomemos prestado con imprudencia.

El que toma prestado es siervo del que presta. Proverbios 22:7

No pongamos nuestra fe en el dinero.

A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 1 Timoteo 6:17

Huelga decir que esa no es una lista exhaustiva de versículos sobre la materia. Es más, las Escrituras tocan bastante el tema de los bienes materiales. Un concepto generalizado que se atribuye al cristianismo es que el dinero es pernicioso o que Dios se opone al bienestar económico. No es cierto.

El dinero no es ni bueno ni malo. Eso sí, el buen o mal uso que le damos revela cómo somos. La Palabra de Dios contiene principios para administrar sanamente nuestros recursos. La aplicación de esos principios le ha permitido a nuestra familia sortear o manejar nuestros problemas económicos, tanto en las temporadas de abundancia como en las de escasez.

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Marie Alvero

Marie Alvero ha sido misionera en África y México. Lleva una vida plena y activa en compañía de su esposo y sus hijos en la región central de Texas, EE. UU. 

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