Me hace ilusión que llegue el lunes

Me hace ilusión que llegue el lunes

Una columna publicada recientemente en un periódico presentaba las respuestas proporcionadas por islandeses exitosos a una misma lista de preguntas. Me llamó la atención una de las respuestas a la pregunta «¿Tiene usted algún consejo general que dar a los lectores?» Decía: «El domingo piense con ilusión en la semana de trabajo».

«Del dicho al hecho hay mucho trecho», pensé.

Mi trabajo como jefa de enfermeras de un geriátrico es bastante estresante. Aunque hacemos turnos, normalmente mi semana laboral empieza el lunes por la mañana, y con frecuencia el domingo por la noche ya ando un poco malhumorada pensando en la semana que me espera, en lo poco que logré el fin de semana o en mi falta de sueño. A veces hasta empiezo a exasperarme el domingo por la mañana.

Cuando me pongo así, trato de adoptar una actitud positiva y agradecerle a Dios las bendiciones que me ha concedido, aunque en muchos casos eso me lleva a pedirle que se encargue de tal o cual cosa. Así que termina siendo un rato de oración, lo que no me viene mal; pero en realidad no contribuye mucho a mejorar mi humor de cara a la semana laboral.

Un domingo decidí hacer caso de ese consejo y me puse a repetirme mentalmente, a veces hasta en voz alta: «No veo la hora de empezar a trabajar».

Empecé a visualizar a las personas con las que trabajo y me di cuenta de lo mucho que ansiaba verlas. Luego pensé en un paciente que siempre se alegra de verme. Todos los lunes me saluda con una cálida sonrisa y me dice algo alentador como:

—¡Qué gusto volver a verte! Te echamos de menos el fin de semana.

Tomé conciencia de que eso yo no lo cambiaría por nada.

El ejercicio me ayudó a ver la situación desde una perspectiva más optimista y darme cuenta de todo lo bueno que ha sucedido desde que tomé el puesto. Siempre supe que la enfermería era mi vocación. Aquello me recordó cuánto cariño le tengo a mi trabajo.

Comencé a hacer lo mismo cuando voy al trabajo. Así salgo sonriente y animada del ascensor cuando llego al cuarto piso, donde está mi departamento, mi querido departamento, y pienso: «¡Cómo lo eché de menos el fin de semana!»

Ahora me parece que los fines de semana son demasiado largos. Donde debo estar es en mi departamento.

(¿Qué beneficios te reportan en el trabajo la oración y la gratitud? Cuéntanoslo. Escríbenos a activated@activated.org.)

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Ingibjörg Torfadóttir

Ingibjörg Torfadóttir

Ingibjörg Torfadóttir está afiliada a LFI. Vive en Reikiavik.  

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