Entereza

Las realidades de la vida

A veces los creyentes tenemos expectativas poco realistas sobre nuestra vida. Cuando las cosas no van sobre ruedas tenemos tendencia a autoflagelarnos o a pensar que Dios no responde a nuestras oraciones porque le interesamos poco o porque estamos haciendo algo mal.

Para salir de la bruma

Tengo un recuerdo muy nítido de lo que sucedió. Me desperté temprano una mañana de verano y, al mirar por la ventana, vi que estaba todo cubierto de blanco. Me restregué los ojos pensando que estaba viendo mal y decidí averiguar qué pasaba. Salí a la terraza y al bajar por las escaleras quedé pasmada. Daba la sensación de que estaba dentro de una nube. Di unos pasos y giré sobre mí misma. En ese momento me di cuenta de que no sabía dónde estaba. Me encontraba a unos pasos apenas de la terraza, pero no sabía en qué dirección quedaba.

¿Sientes soledad?

Estoy sentada en una plazoleta de Sarajevo. No sé por qué, pero siempre he tenido el deseo de volver aquí, a este país que tanto sufrió en el pasado reciente. Me invaden cantidad de recuerdos. Cuando mis dos hijos eran pequeños los traía aquí a corretear y patinar. Corrían, jugaban, hacían carreras y expresaban su alegría a toda voz. Yo los observaba, a veces con preocupación, siempre rezaba para que no se hicieran daño y de vez en cuando los ayudaba con algún juego o arbitraba sus competencias.

Riquezas duraderas

Mi Palabra contiene cientos de promesas que tienes derecho a invocar. Si lees, asimilas y me recuerdas esas promesas, verás oraciones respondidas, lo cual incrementará tu fe. Si no dejas de leer, asimilar e invocar Mi Palabra, Yo no dejaré de responderte, de inspirarte y de proveer para tus necesidades.

Momentos bajos

De más está decir que bien sosas son las novelas con un argumento como: «Matilde es una joven alegre, hermosa, exitosa, que vivirá feliz para siempre, comiendo perdiz». Esas no suelen cautivar a los lectores ni convertirse en superventas. Es que hasta los libros ilustrados para niños deben incluir cierta tensión, algún obstáculo que el pequeño protagonista debe salvar para disfrutar de un final feliz. El relato —que tanto puede tratar del primer día de escuela de un niño como de una niñita que descubre la dicha de compartir sus juguetes— no llama la atención si todo es perfecto desde la página uno. 

La olla quemada

Ni los nubarrones parecían tan sombríos, ni las ráfagas de viento helado tan frías como mi corazón. Saqué una olla del armario, medí el agua y los frijoles y la puse a calentar. Mi mente comenzó a discurrir sobre los acontecimientos de las últimas semanas y meses.

Más útil que una luz

La vida terrenal suele concebirse como una larga carretera que recorre llanuras, colinas, montañas, valles y túneles. He pasado por todos esos tipos de terrenos innumerables veces y puedo afirmar sin asomo de duda que los túneles son lo que menos me gusta.

Los altibajos de la vida

La vida cristiana tiene sus picos y sus valles. A veces alcanzamos cumbres apasionantes de gozo y felicidad; otras, nos desmoralizamos, nos sentimos abandonados y nos hundimos en la soledad.

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