Asistencia las 24 horas

Asistencia las 24 horas

No quiero que veas esta enfermedad como una prueba de la que Yo me desentiendo, en la que te abandono a tu suerte. En realidad nunca ha sido así, y de ninguna manera quiero que lo sea ahora.

Se me parte el corazón al verte sufrir, no solo a causa del dolor físico, sino también por las consiguientes batallas mentales y espirituales, la sensación de impotencia, de angustia y de desesperación. Créeme, nunca permitiré que a ti, que me amas, te ocurra algo que de algún modo no redunde en tu bien. Aférrate a esa promesa.

Te acompaño en todo momento. Sé que sufres, y eso me conmueve. Estoy aquí mismo, a tu lado. En realidad, aún más cerca: te envuelvo, cubro todos los puntos dolorosos y te proporciono alivio como solamente Yo sé hacerlo. No te dejaré ni por un instante.

En los momentos de dolor, te daré un respiro. En los momentos de angustia, seré tu consolador. Cuando te asalten las dudas, avivaré tu fe. En tu hora más oscura, seré la luz que te guíe. En tu tormento, seré tu refugio. Cuando sientas un vacío por dentro, lo seré todo para ti.

Mensajes de Jesús

Estas palabras de Jesús las captaron hombres y mujeres como tú que simplemente pidieron a Jesús que les hablara. Invocaron la promesa bíblica, que reza: «Clama a Mí y Yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces» (Jeremías 33:3). Gracias a ello obtuvieron consejo, orientación y aliento.

Los mensajes de guía y consuelo que nos vienen en los ratos de oración personal expresan el gran amor y desvelo que nos prodiga Jesús. Él habla a todos los que crean en Él, le pidan que les hable y acepten que ese suave susurro (2 Reyes 12:9) que resuena en sus corazones es la voz de Él. Tú mismo puedes oír directamente a Jesús. Para interiorizarte más sobre el tema, te recomendamos que leas este libro.

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