Vivencias

Nada que temer

Mis peores temores me asaltaron el día en que aterricé en el hospital. Me daba miedo entrar en aquella enorme y amenazadora fábrica de salud en la que médicos impersonales estudiarían mis síntomas con una distante mirada profesional y las enfermeras se harían presentes junto a mi cama a las horas más insólitas para meterme dentro un termómetro, una aguja o una taza de café aguado.

—Dios mío, ¡sácame de aquí!

Débil y fuerte a la vez

Hace nueve años me sometí a una operación que alteró mi vida. Cuando me llevaron de urgencia al hospital con un dolor terrible en el bajo vientre, los exámenes revelaron la presencia de un quiste gangrenoso de gran tamaño que se había reventado y que requería cirugía inmediata. Mi médico me aseguró que la recuperación tomaría menos de dos meses. Me aferré a esa promesa.

La ayuda viene del Señor

El marido de una misionera murió a los 37 años. Ella quedó viuda con siete hijos, que tenían entre 7 meses y 14 años. Su marido se hallaba en el proceso de emigrar de Argentina a Brasil; de ahí que ella no recibiera pensión por viudez de ninguno de los dos países. Vivía en Foz do Iguaçu, una ciudad en la zona fronteriza entre Argentina, Paraguay y Brasil. Sus hermanas se ofrecieron a criar a algunos de los hijos, pero ella decidió conservar unida a la familia.

La fe al rescate

Al rememorar las encrucijadas en las que me he visto a lo largo de mi vida —momentos en que parecía que las cosas habían dado un giro poco feliz o que mis planes y objetivos habían sufrido un duro revés—, me doy cuenta de que mi fe ha desempeñado un importante papel, y de que me ha ayudado a sobrellevar las circunstancias adversas y salir airosa de los aprietos.

¡De un solo trago!

Mi segunda hija nació hace poco. La llegada de cada nuevo componente de la familia viene acompañada de un cúmulo de nuevas emociones, alegrías y lecciones. Lo más difícil que tengo pendiente ahora mismo es alistarme para volver al trabajo y preparar a mi chiquita de tres meses para la transición. A mi primogénita —a punto de cumplir cuatro años— nunca le agradó el biberón, y parece que a la segunda le ocurre lo mismo. Cada vez que tiro la leche que sobró me da pena y me siento tremendamente derrochadora.

Encuentros con mariposas

Buscando documentación para un cuento sobre un comerciante de antigüedades que coleccionaba mariposas exóticas, di con un portal de Internet1 que me facilitó abundantes recursos narrativos sobre esas fascinantes criaturas.

El jazmín

La muerte de mi hermano me golpeó duro, quizá porque fue muy inesperada. John murió de un infarto con apenas 51 años. Hasta entonces daba la impresión de ser un hombre fuerte y saludable, que estaba en la plenitud de la vida. No es extraño que me resultara difícil aceptar esa pérdida.

El bálsamo del amor

Hace algunos años, en la medianoche del 17 de marzo —día de San Patricio— recibí un llamado de las Bermudas, del compañero de cuarto de mi hijo de 27 años. Mi hijo estaba desaparecido y habían encontrado su ropa en una playa cercana.

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