La lluvia también trae bendiciones

La lluvia también trae bendiciones

Me encontraba en una silla de ruedas esperando en el vestíbulo del hospital a que viniera el taxi. Todavía tenía el hombro hinchado a causa de la operación y todo el brazo cubierto de marcas negras y azules.

Para colmo la lluvia me sumía más en mi mal humor. ¡Lo único que me faltaba! —pensé—, que lloviera.

En ese momento mi atención se dirigió hacia el techo de acrílico de la entrada del vestíbulo, donde las gotitas de agua se juntaban en pequeños charcos antes de deslizarse hacia el suelo. De golpe recordé la frase las lluvias cubren de bendición, y en un instante, aquel versículo de la Biblia cambió el cariz de mi situación.

«Cuán bienaventurado es el hombre cuyo poder está en ti, en cuyo corazón están los caminos a Sion. Pasando por el valle de Baca lo convierten en manantial, también las lluvias tempranas lo cubren de bendiciones. Van de poder en poder».1

Sí, me había resbalado y caído. Y me había quebrado siete huesos en la parte superior del brazo. Y sí, tenía una placa metálica en el brazo y dos meses de fisioterapia por delante.

¡Estoy pasando por el valle de Baca! Es mi tiempo de pruebas.

El valle de Baca referido en la Biblia era un sitio concreto. Se trataba de un valle estrecho y árido por el que tenían que pasar los judíos para llegar a Jerusalén a rendir culto en el templo. El término baca en hebreo significa llanto. El valle de Baca hace referencia a una temporada difícil y penosa.

Lo que Dios nos dice en ese pasaje es que todos los que experimentan penas —¿a quién no le pasa?— pueden cobrar fuerzas por medio de la fe. Manteniendo la vista fija en Él y el corazón atento a Su Palabra, el valle de Baca se convierte en un lugar muy diferente. En vez de un valle árido y duro, de lágrimas y tristeza, Él puede convertirlo en un espacio de crecimiento y abundancia.

Aunque la vida nos lleve a pasar por épocas de penalidades y sufrimiento, por medio de la fe en Jesús esos momentos difíciles pueden tornarse en puntos de apoyo a partir de los cuales podamos «ir de poder en poder». Podemos afrontar esas contrariedades sabiendo que el desenlace nos acerca a Dios.

Siendo peregrinos que están de paso por este mundo podemos cobrar fuerza en Dios, que nos ayudará a perseverar en medio de penas y desilusiones. El valle de Baca puede convertirse en una fuente de bendición por medio de la gracia fortalecedora de Dios.

La bocina del taxi me despertó de mi ensueño.

—¡Ahí voy! —grité mientras impulsaba la silla de ruedas hacia el taxi con una sonrisa.

—¡Sé que voy a salir adelante después de todo esto!

1. Salmo 84:5–7 (LBLA)

Dina Ellens

Dina Ellens

Nacida en Holanda, Dina Ellens ha conocido variados ambientes culturales de los Estados Unidos, donde se educó, y de diversos lugares de Asia. Durante más de 25 años enseñó en colegios del Sudeste Asiático. Ahora que se ha retirado, sigue realizando labores de voluntariado y mantiene vivo su interés por la educación temprana y la literatura.

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