Mi recurso secreto

Mi recurso secreto

Existe una antigua fábula acerca de dos vecinos que plantaron huertas similares. Uno regó sus arbolitos todos los días; el otro, más esporádicamente, cada varios días. Cuando llegó la estación seca, los árboles del primero se marchitaron; los del segundo, en cambio, siguieron creciendo. Como no habían tenido riego con tanta frecuencia, sus raíces habían crecido mucho hacia abajo en busca del agua de las capas freáticas.

Recuerdo cuando yo tuve que cavar bien hondo en busca de aguas ocultas. Vivía con mi familia en una ciudad en la frontera entre Brasil y Argentina. Nos iba bien y acabábamos de mudarnos a una linda casa con un jardín que habíamos convertido en canchita de fútbol para nuestros chicos. De golpe mi marido sufrió un derrame cerebral y falleció después de tres semanas en una unidad de cuidados intensivos. Parecía que mi mundo se venía abajo.

Los sentimientos que le sobrevienen a uno al perder a alguien tan cercano solo los entiende quien ha vivido esa experiencia. Era como si me faltara un brazo o una pierna. Soñaba con frecuencia que él todavía estaba. A veces veía a alguien en la calle y por un fugaz momento me parecía que era él. Pero claro está, no era. Jesús lo había llamado a casa.

Lo que me ayudó a seguir adelante fue mi fe en el Cielo y en que algún día volveré a estar con él. Esas aguas profundas —la convicción de que Dios no me iba a dejar ni abandonar1— me capacitaron para hacer frente a las muchas pruebas que se me presentaron.

Hoy disfruto de mis nietos y me considero tremendamente bendecida. Cuando me veo en apuros —como me sigue pasando—, recuerdo que Dios no me falló durante esa época tan difícil y me dio las fuerzas para seguir adelante. Mi recurso secreto está expresado en Filipenses 4:6,7, versículos que he puesto en la pared frente a mi escritorio:

«No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que Él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús»2.

* * *

Las personas más fuertes —las que ríen con más ganas y exhiben una sonrisa franca— son las que han librado las batallas más duras. Al decidir que no van a dejar que nada las detenga le demuestran al mundo quién manda.  Anónimo

1. V. Hebreos 13:5
2. (NTV)

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Rosane Pereira

Rosane Pereira

Rosane Pereira es brasileña. Desde 1975 ha sido misionera de carrera junto con su difunto esposo, Carlos Córdoba. Tiene ocho hijos y cinco nietos. Es profesora de inglés y español, traductora y escritora. Es asimismo socia de Interconnect, pequeña empresa que vincula la traducción y el aprendizaje de idiomas con el turismo y el ecoturismo en la zona de Río de Janeiro.

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