Gratitud

Actitud feliz

Cuanto más me alabes y me dirijas palabras de gratitud por todo lo bueno que hay en tu vida, más cultivarás una actitud positiva, aun frente a situaciones que tiendes a considerar negativas. Cuanto más cultives una perspectiva optimista, más te darás cuenta de que en realidad Yo puedo hacer que todo lo que te ocurra redunde en tu bien, te aporte algún beneficio y te ayude a aprender algo importante o a adquirir una nueva habilidad.

Un corazón dichoso

Para nosotros, los seguidores de Cristo, vivir agradecidos debería ser nuestra configuración predeterminada, teniendo en cuenta que Jesús murió para redimirnos de toda una eternidad separados de Dios. Eso debería darnos alas y aguante para superar y considerar intrascendente todo aquello que sea un plomo y nos impida volar. Yo, sin embargo, caigo en reacciones desagradecidas por cuestiones como el tráfico, el desorden, el estrés, la escasez de una cosa y el exceso de otra… En fin, ya sabes cómo es.

Mis ojos

De niña tenía un ojo perezoso y visión borrosa, lo que me obligó a usar lentes desde los siete años. Para evitar que mi miopía empeorase, me fijaron normas muy estrictas en cuanto a la lectura. No podía leer de noche, solo sentada frente a mi escritorio, con una buena lámpara y buena postura. Debía minimizar el tiempo que veía la televisión o películas, así como cualquier actividad que me cansara la vista, ya fuera pintar, coser o hacer manualidades.

¿Tengo que hacerlo?

De tanto en tanto doy clases bíblicas en una escuela dominical para niños de tres a cinco años. El grupo es muy pequeño, a veces no son más de cuatro o cinco chiquitines. Una de las niñas que asiste frecuentemente es muy inteligente, locuaz y decidida. Una vez, hace poco, se negó a estar en la clase porque tenía el pelo desaliñado, aunque por otra parte no dejaba que su madre la peinara porque esta se había olvidado unas cintas rosadas que eran sus preferidas. Resulta que encontré unas cintas de ese color en la caja de manualidades, y la nena consintió en que le trenzara el cabello.

Diario de gratitud

«No recuerdo cómo se escribe esa palabra. ¿Cómo hago para expresar esta idea correctamente? Parece que no logro volcar mis ideas en el papel».

Me daba cuenta de que mis habilidades como escritora estaban oxidadas. No había tenido mucha ocasión de ordenar mis ideas en párrafos desde que había salido del colegio, y ahí, frente a mí, estaban las penosas consecuencias. Entonces me acordé de cuánto había disfrutado de un curso de expresión escrita que tomé en la universidad.

Gratitud

Asemejarnos más a Cristo significa llegar a ser mejores cristianos mediante una aplicación más resuelta de las enseñanzas de las Escrituras, combinada con la guía y gracia del Espíritu Santo. Esa aplicación de la Biblia tiene dos vertientes. Por un lado, exige renunciar a todo aquello que no esté a tono con Dios y resistir y vencer el pecado tanto como sea posible. Por otro, consiste en revestirnos de Cristo1, abrazar las virtudes cristianas que se mencionan en las Escrituras y conducirnos de un modo que refuerce en nosotros tales virtudes.

Lo aprendí en un blog

El otro día me sirvió de estímulo leer en el blog de una amiga sus comentarios sobre alabar a Dios por Su bondad a pesar de las dificultades y contratiempos que surgen a diario.

En general soy un tipo agradecido. Escribo notas inspiradoras en mi blog o las envío por correo electrónico a amigos y familiares para participarles mis buenas venturas. Sin embargo, al cabo de tantos años aún no me había habituado a alabar a Dios por mis desventuras, «dando siempre gracias por todo al Dios y Padre»1. No estaba acostumbrado a procurar ver lo bueno en todo.

La baya milagrosa

Tal vez hayas oído hablar de la baya milagrosa, una sorprendente frutita roja de África Occidental que hace que cualquier comida agria, amarga o picante sepa dulce. Una mujer que la probó escribió: «Hinqué los dientes en un limón, preparada para hacer una mueca cuando el fuerte sabor agrio me agrediera las papilas gustativas. Pero increíblemente, no sentí ni un dejo de acidez. El cítrico me supo tan dulce como un pie de limón. La sensación fue surrealista, como si estuviera probando el resultado de alguna preocupante modificación genética. Sin embargo, es algo ciento por ciento natural, el extraordinario efecto de la baya milagrosa»1.

<Page 1 of 6>
Copyright 2019 © Activated. All rights reserved.