Guía

Decisiones en consulta con Dios

La forma más atinada y criteriosa de encarar una decisión es un proceso que consta de tres pasos:

Primeramente, debes reconocer que no tienes todas las soluciones y pedirle a quien sí las tiene —Dios— que te ayude a decidir con acierto.

En segundo término, debes comprometerte a creer y aceptar las indicaciones que Él te dé, aunque sean contrarias a tu parecer o a tus deseos sobre el particular. Es decir, abrigar el sincero deseo de que Él tome la decisión según lo que desde Su óptica va a resultar mejor para ti y para todas las personas afectadas. Ese normalmente es el paso más difícil, toda vez que requiere que supeditemos nuestra voluntad a la Suya.

La fuerza redentora del amor de Dios

En Los miserables, un clásico de la literatura universal, Victor Hugo cuenta la historia de Jean Valjean, cuya azarosa vida toma un giro desafortunado a raíz de una decisión irreflexiva. Valjean roba una barra de pan para dar de comer a los hambrientos hijos de su hermana. Como consecuencia, pasa los siguientes 19 años de su vida en presidio. Al salir de la cárcel, su condición de ex reo le impide encontrar trabajo. Valjean se presenta a mendigar a la puerta de un obispo, quien le da de comer y lo aloja por una noche. 

Quietud espiritual

Si esperas en Mí en oración, te podré revestir de Mi fortaleza. ¿Qué significa esperar en Mí? Entregarme tus pensamientos y tu voluntad y aceptar la Mía. Muchas veces no revelo Mi voluntad —lo que sé que a la postre dará mejor resultado— de una sola vez; a menudo es un proceso gradual. Tú me entregas tus ideas y planes, por ejemplo tus planes para ese día, tus deseos personales, tu opinión sobre determinado asunto o lo que sea. Pero aun después de esa entrega inicial, Mi plan va descubriéndose poco a poco. A medida que voy revelándote más de Mi voluntad, tú debes entregarme más de la tuya.

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