La voz del Cielo

¿Quieres que te vaya bien?

Hay tres cosas muy sencillas que puedes hacer para sacarle el máximo provecho a cada día.

La primera es conversar conmigo a primera hora de la mañana —o la noche anterior si se da el caso— sobre lo que tienes agendado o quieres hacer ese día. No hace falta que dediques mucho tiempo a ello, lo suficiente para ubicarte y darme la oportunidad de recordarte todo lo que se te pueda haber pasado por alto.

En segundo lugar, cada vez que estés a punto de emprender una nueva tarea, pregúntame si vas por buen camino. Quizá te parezca lo más lógico del mundo abordar de cierta manera el asunto, y tal vez lo has hecho así mil veces. 

La regla de cinco

Nunca deja de asombrarme lo mucho que Jesús desea participar en nuestra vida ofreciéndonos ayuda práctica y concreta. Cuando estaba muy desanimada porque no lograba organizarme bien, le planteé mi preocupación a Jesús en uno de mis ratos a solas con Él. «Con semejante grado de desorganización, no hay forma de que alcance las metas que me he propuesto —le dije—. Trato de cambiar, pero necesito Tu ayuda. Sin ella vuelvo a caer en el viejo hábito de no hacer nada porque no puedo hacerlo todo. ¿Cómo puedo superar esa costumbre?»

Háblame

¿Sientes que te han dado la espalda? ¿Te hierve la sangre? ¿Te duele lo que te han hecho? ¿Te sientes impotente? ¿Te parece que te han interpretado mal? Desahógate conmigo. No tienes por qué guardártelo. Soy tu mejor amigo. Puedes confiar en Mí. Soy tu apoyo cuando la situación se torna complicada o las personas se ponen difíciles. Acude a Mí y cuéntame lo que piensas. Yo te guiaré en esos momentos delicados.

En el aposento íntimo

En la quietud de tu aposento, cuando pases un rato conmigo, te hablaré. Las primeras veces ni siquiera emplearé palabras. Simplemente te daré la paz que necesitas.

Mas a medida que vayas tomando más tiempo conmigo, acudiendo a Mí con fe, creyendo que estoy a tu disposición, a tu espera, y que entro contigo en el aposento íntimo de tu corazón, comenzarás a escucharme con más claridad. Es un hábito que debes formar, algo que debes practicar. Será preciso que agudices tu oído espiritual para poder captar Mi voz. 

E-mail con Jesús

Cierta vez en que un amigo cercano viajó a otro país, me embargó una sensación de soledad. Me preocupaba que no iba a tener a nadie con quien conversar, a quien pedir consejo o a quien contarle mis cosas. Si bien extrañaba mucho ese vínculo especial con una persona a la que estimaba, pronto descubrí que podía tener esa misma conexión íntima con Cristo.

Decidí levantarme más temprano todos los días para poder leer la Palabra de Dios durante una hora y escuchar a Jesús en profecía antes de hacer ninguna otra cosa. 

Jesús desea hablarte sin intermediarios

El Señor desea ser tu buen pastor (Salmo 23). Siempre que te invada la soledad, que necesites a alguien que te escuche, te comprenda, te apoye o te dirija unas palabras de ánimo, Él estará a tu disposición. Acude a Él para que te aliente y te dé consejos y respuestas concretas para tu situación.

Para... mira... escucha

Tomaríamos decisiones mucho más acertadas y llegaríamos a ellas con más facilidad si en vez de razonar las cosas por nuestra propia cuenta nos tomáramos un tiempo para orar. Dios tiene todas las soluciones. Rezar no consiste solamente en arrodillarse y decir uno todo lo que quiere, sino más que nada, dejar que Dios nos diga lo que Él quiere. Cuando así hacemos, Él nos guía y nos instruye.

Sintonízate

Dios es como una emisora que transmite a toda hora. Así como en este instante el aire está poblado de ondas radiales invisibles al ojo, también el Espíritu de Dios siempre está presente, esperando que hagas contacto con Él. De manera muy similar a una simple radio, has sido diseñado por tu Creador para recibir determinadas señales. La potencia de Dios siempre está activa. El mensaje siempre está presente. Pero a fin de captarlo debes encenderte y entrar en Su frecuencia.

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