Dios responde

Dios responde

¿Te has preguntado alguna vez por qué ciertas oraciones no parecen obtener respuesta? Y en particular, ¿has desconfiado de la eficacia de tus propios ruegos a falta de una señal clara de que Dios los ha oído o tiene la intención de contestarlos?

No te mortifiques por ello. Es una duda que a casi todos nos asalta de tanto en tanto. Entiendo el sentimiento de impotencia o desánimo que lo invade a uno cuando eso sucede. Es fácil que nos recriminemos y pensemos que tenemos poca fe o que quizás abrigamos algún pecado que atasca nuestras oraciones y les impide fluir libremente hacia Dios. Puede que tengamos que rectificar algo o fortalecer nuestra fe con la lectura de la Palabra. Pero muchas veces, quizá las más, es pura y simple cuestión de que los caminos del Señor no son nuestros caminos1 y que Él escribe derecho con renglones torcidos.

He comprobado que, por lo general, cuando una oración no ha sido respondida después de un tiempo prudencial de espera es porque Dios tiene Sus razones. He perdido la cuenta de las veces en que la falta de respuesta o las respuestas insospechadas que obtuvieron mis oraciones resultaron ser una bendición y un plus.

La siguiente poesía lo expresa divinamente:

Muy privilegiado
Le pedí a Dios fuerzas a fin de llegar muy alto;
recibí debilidad para que humildemente aprendiese a obedecer.
Le pedí salud para realizar obras mayores;
recibí padecimientos para que hiciera cosas mejores.
Le pedí riquezas para ser feliz;
recibí pobreza para que adquiriera sabiduría.
Le pedí poder para que me honrasen los hombres;
recibí impotencia para que sintiese necesidad de Dios.
Le pedí de todo para gozar de la vida;
recibí vida para que gozase de todo.
Nada de lo que pedí recibí, aunque obtuve todo lo que deseaba.
Casi a pesar de mí mismo, mis peticiones secretas
y mis auténticas necesidades fueron atendidas.
Me considero muy privilegiado entre los hombres.2

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Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso —que firma algunos artículos con el seudónimo de Gabriel Sarmiento— es director de la revista Conéctate. Tiene una larga trayectoria como traductor e intérprete. Es además profesor, locutor, redactor de artículos motivacionales y escribe poesía. Ha vivido en tres continentes y desde hace 40 años es misionero voluntario de La Familia Internacional. En su cuenta en Twitter publica noticias, frases y reflexiones: @gabiconectate.

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