Año Nuevo

Pequeñas decisiones

Estoy entusiasmado con el propósito que me hecho para el año nuevo, y creo que me va a resultar. Perdón, estoy seguro de que así será. Tiene que ser así, pues he caído en la cuenta de que mi futuro depende de ello. Es: «Piensa en pequeño».

Aguantar

De niña me acostaba en la cama en casa de mis abuelos y escuchaba los sonidos de la televisión encendida en la planta baja mientras miraba los cuadros que había en la pared. En uno de ellos se veía a una mujer de cabello parduzco y ondulado agarrada a una cruz de piedra en medio de un mar embravecido. A su alrededor flotaban los restos de un naufragio, y las olas amenazaban con arrastrarla nuevamente al agua. A pesar de todo, ella mantenía los ojos clavados en la cruz y se aferraba a ella con todas sus fuerzas.

Compromisos de Año Nuevo

El inicio del año es un momento sumamente interesante. A menudo recordamos experiencias del año anterior y tratamos de visualizar lo que nos depararán los próximos meses. Puede ser alentador ver los obstáculos a los que nos enfrentamos, los triunfos que alcanzamos, los progresos que hicimos, los compromisos que cumplimos y todas las bendiciones que disfrutamos. Asimismo, es un buen momento para evaluar los aspectos en los que esperamos avanzar y en los que aún no estamos a la altura de nuestras aspiraciones. Es posible que tengamos cosas que aprender de los aprietos y dificultades en que nos vimos, y hasta de los fracasos rotundos que sufrimos.

Alunizaje

Ha pasado casi medio siglo desde que Neil Armstrong declaró el 21 de julio de 1969: «Es un pequeño paso para un hombre, pero un salto gigantesco para la humanidad». Fue un momento memorable, la primera vez que un ser humano ponía pie en la superficie de la Luna.

La pericia tecnológica llevó a la tripulación de Apolo 11 donde nunca nadie había llegado. Es difícil imaginar los pensamientos y las emociones de los astronautas y sus familias. Sin embargo, cuando el módulo lunar acababa de posarse se produjo un hecho sorprendente, poco divulgado, pero muy revelador.

Un deseo con otro acento

Nadie sabe qué le deparará el futuro. Sin pestañear le deseamos a alguien un feliz año el primero de enero, cuando en realidad es poco lo que podemos hacer para incidir en el curso que tomarán los acontecimientos para esa persona. «No sabes qué dará de sí el día»1, nos advierte la Biblia. En los últimos años varios amigos míos han pasado por durísimas pruebas, lo que me ha llevado a preguntarme si de algo sirvió desearles satisfacciones y prosperidad.

Propósitos realistas

El comienzo del año es una excelente ocasión para hacer un balance de lo logrado durante los 12 meses anteriores, dar gracias a Dios por las bendiciones que nos concedió y disponer nuestro corazón y nuestro ánimo para lo que nos deparará el año entrante.

Mucha gente aprovecha y se hace el propósito de cambiar en su forma de ser, optimizar su salud o su estado físico, adquirir conocimientos en cierta materia o mejorar sus circunstancias. A Dios le agrada que de tanto en tanto sopesemos nuestra vida y que a diario procuremos ser mejores personas. «Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del Señor»1.

En el 2014, arriba y adelante

Una breve ojeada a lo que fue…

Si te parece que has cometido errores, que has tomado decisiones desacertadas o incluso que has fracasado de manera lamentable, recuerda que no eres el único. Muchos grandes personajes de la Biblia también erraron; pero aprendieron de sus equivocaciones. Dios se acercó a ellos —justo cuando veían sus sueños y esperanzas truncados— y les dio una nueva razón de ser. 

Formar nuevos hábitos

El mes de enero, cuando se celebra el Año Nuevo en casi todo el mundo, toma su nombre del dios romano Jano. Dado que este tenía dos caras, podía ver simultáneamente el año que había terminado y el que estaba empezando. Era el dios de los comienzos y el guardián de las puertas.

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