Año Nuevo

Encarar a los gigantes

Empezar el año es como embarcarse en un proyecto. Desde hace un tiempo vengo trabajando sin tregua para alcanzar un sueño que tengo: crear una empresa que me dé la oportunidad de ganarme la vida haciendo algo que me encanta y que a la vez sea un aporte para el mundo. Ha sido un proceso laborioso en el transcurso del cual he aprendido mucho y he tenido que dar varios saltos al vacío, como invertir en cursos, mudarme a los Estados Unidos con mi hija y varias cosas más.

Construir el futuro

El fin del año es ideal para hacer inventario y ponderar lo realizado, una gran ocasión para reflexionar sobre lo sucedido en los últimos 12 meses. Claro que el ejercicio puede dejarnos un sabor agridulce, por las experiencias y personas que se han alojado en nuestro pasado.

Al cierre del año

El año llega a su fin. Podemos volver la vista atrás y recordar las ocasiones dichosas, las alegrías inesperadas, las buenas noticias que llegaron como aguas refrescantes para el alma sedienta1. También podemos respirar aliviados porque las tribulaciones de este año han tocado a su fin2. Entre esos momentos altos y bajos, hubo días comunes y corrientes en los que no pasó nada digno de mención.

Lo máximo que podemos hacer

Mientras hacía mi clásica limpieza de fin de año encontré un antiguo diario. Al leer la larga lista de propósitos que me había hecho ese año esbocé una sonrisa. Creo que me impuse unas exigencias muy altas.

El año pasado resolví hacerme tres propósitos nada más: Ser más cariñosa y alentadora; terminar un importante trabajo de redacción en el que estaba inmersa y empezar uno nuevo, y mantener una lista de oración.

¡Aventuras a la vista!

Te aguarda todo un mundo nuevo, con nuevos minutos, horas, días, semanas y meses. En el umbral del nuevo año hay tantas cosas nuevas. Mi amor y Mi perdón han borrado tus pecados y errores1.

No te prometo que el año nuevo vaya a ser fácil; pero sí que estaré a tu lado en las dificultades y en las experiencias fortalecedoras que te traerá.

Primeros intentos

La Biblia narra lo que le sucedió a un grupo de personas que emprendieron un ambicioso plan de construcción. Lamentablemente, las obras del primer rascacielos del mundo —la Torre de Babel— tuvieron consecuencias insospechadas. Es más, aquella gente se metió en un lío tremendo1.

Cuadernos y agendas

En mis tiempos de colegiala, me fascinaba estrenar cuadernos. La primera página, con su grato aroma a limpio, perfecta, sin arrugas ni señales, me parecía invitadora y a la vez prometedora. Tal vez porque yo no siempre era muy prolija, y era una oportunidad de mejorar mi caligrafía; o simplemente porque me hacía ilusión comenzar algo nuevo. Invariablemente, con el transcurso de los días me ponía a escribir de cualquier manera, y una vez más me entraban ganas de descartar el cuaderno que estaba usando y empezar otro.

La montaña de Mallory

Cuando alguien le preguntó al famoso montañista George Mallory por qué quería escalar el Everest, se limitó a responder: «Porque está allí».

¿No sabía que era mucho más seguro quedarse en casa? ¿No le inquietaban los riesgos, peligros y penurias?

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