Año nuevo, alma nueva

Año nuevo, alma nueva

El gran Chesterton dijo una vez: «Lo que importa no es que tengamos un año nuevo, sino alma nueva, y una nariz nueva, pies nuevos, una columna vertebral nueva, oídos nuevos y ojos nuevos».1

¿Pero cómo renovamos esa alma? ¿Acudiendo al sicólogo? ¿Perfeccionándonos con un orientador personal? ¿Emprendiendo un viaje iniciático? ¿Leyendo la última obra de autoayuda? Esas cosas pueden ayudar —no digo que no—; sin embargo, puede que sea más simple de lo que parece. Dios, en cuyas manos está el alma de todo ser viviente,2 es capaz de alegrarnos y confortarnos el alma3 y dotarnos de un alma nueva.

Eso no quiere decir que seremos otro hombre u otra mujer. Sino que tendremos otra actitud, otra sensibilidad, una conciencia nueva.

En años anteriores me he hecho muchos propósitos, he determinado efectuar algunos cambios en mi vida, deshacer algunos hábitos y establecer algunos nuevos. En ello he tenido un éxito moderado.

Este año, no obstante, he decidido pedir sencillamente que Dios renueve mi interior con Su Espíritu, con Su amor, y me dé renovados ánimos y renovadas perspectivas frente a lo desconocido.

Ahora bien, aunque el comienzo de un nuevo año conlleva su cuota de ilusión y expectación, en nuestros radiantes cielos del futuro suelen también asomar nubes de inquietud: ¿Alcanzaré mis metas? ¿Me depararán buena salud los meses y años venideros? ¿Gozará también de buena salud mi economía?

Año nuevo es, pues, el momento ideal para dejar en hombros de Dios la carga de preocupaciones que nos agobia y soltar todo lo que nos causa desasosiego. Deseo recibir el año nuevo con alma nueva y fe nueva, poniendo todos mis asuntos y los de mis seres queridos en manos de Dios y pidiéndole que nos ilumine y nos proporcione Su asistencia.

*

Una oración sencilla

Señor, en este año nuevo
una oración no te elevo
por que me otorgues riquezas
ni fortuna ni grandezas
que devengan en pobrezas.

Guárdame de mi egoísmo,
del odio y el pesimismo,
y que Tu Palabra eterna,
que es la que me gobierna,
me infunda la paz interna.

Quiero de cerca seguirte
y ante la gente lucirte,
deleitarme en Tu presencia,
actuar con benevolencia,
sin brusquedad ni impaciencia.

Sé mi luz y mi delicia
en este año que se inicia.
Permíteme que interceda
para que otros a Ti accedan
y la libertad les concedas.

Hallaré puros tesoros
si de corazón te imploro
que sea sensible y amable,
en Tus manos maleable…
¡Y tendré un año favorable!
Gabriel García Valdivieso

1. A Chesterton calendar, 1976
2. Job 12:10
3. Salmo 35:9, 23:3.

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Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso —que firma algunos artículos con el seudónimo de Gabriel Sarmiento— es director de la revista Conéctate. Tiene una larga trayectoria como traductor e intérprete. Es además profesor, locutor, redactor de artículos motivacionales y escribe poesía. Ha vivido en tres continentes y desde hace 40 años es misionero voluntario de La Familia Internacional. En su cuenta en Twitter publica noticias, frases y reflexiones: @gabiconectate.

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