Lo máximo que podemos hacer

Lo máximo que podemos hacer

Mientras hacía mi clásica limpieza de fin de año encontré un antiguo diario. Al leer la larga lista de propósitos que me había hecho ese año esbocé una sonrisa. Creo que me impuse unas exigencias muy altas.

El año pasado resolví hacerme tres propósitos nada más: Ser más cariñosa y alentadora; terminar un importante trabajo de redacción en el que estaba inmersa y empezar uno nuevo, y mantener una lista de oración.

Demostrar amor y terminar algunos escritos son metas que vengo esforzándome por alcanzar; en cambio, la decisión de mantener una lista de oración ha sido todo un hito. El primer día anoté todas las cosas que me tenían preocupada. Al día siguiente me di cuenta de que se me había olvidado incluir a varios de mis parientes, y el día después me acordé de otras situaciones que precisaban oración.

Con el tiempo fui añadiendo compromisos pendientes, como renovar mi carnet de conducir que iba a caducar o hacerme un chequeo médico. Asimismo añadí peticiones concretas por familiares, amigos y socios que necesitaban sanación, consuelo, mejores trabajos o una inyección de fe. Así se iba engrosando la lista.

Ser consecuente con ese propósito no resultó ser tan difícil como me imaginaba. Apenas me levanto por la mañana, tomo mi lista y pronuncio unas palabras de oración por cada asunto. Anoto nuevos que se me ocurren y tacho los ya respondidos. Me toma menos de 10 minutos.

Me recuerda a un póster que le regalé a una amiga con la leyenda: «La oración no es lo mínimo, sino lo máximo que podemos hacer». Ella lo colocó en el portapapeles que tiene a la entrada de su oficina. Cada vez que la visito, ese póster me habla al alma.

Siempre me he considerado una persona activa, y la oración nunca ha sido uno de mis fuertes. Con el paso del tiempo, no obstante, vengo tomando conciencia de lo poderosa que es. Cuando oramos, en lugar de hacernos propósitos inalcanzables o exigencias demasiado empinadas, explotamos la mayor energía que existe, una capaz de transformar vidas, resolver problemas y ayudarnos a ver las cosas a través de otro prisma.

* * *

La oración es la energía más poderosa que uno puede generar. [...] Solo mediante la oración se puede obtener esa perfecta unión de mente, cuerpo y espíritu que dota a la frágil condición humana de una fuerza inconmovible. Al rezar nos ponemos en contacto con la fuerza inagotable que hace girar el Universo. 
Dr. Alexis Carrel (1873–1944)

Rosane Pereira

Rosane Pereira

Rosane Pereira es brasileña. Desde 1975 ha sido misionera de carrera junto con su difunto esposo, Carlos Córdoba. Tiene ocho hijos y cinco nietos. Es profesora de inglés y español, traductora y escritora. Es asimismo socia de Interconnect, pequeña empresa que vincula la traducción y el aprendizaje de idiomas con el turismo y el ecoturismo en la zona de Río de Janeiro.

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