Lo pasado, olvidado, y lo futuro, esperado

Lo pasado, olvidado, y lo futuro, esperado

Cada nuevo año trae sus particulares desafíos, alegrías y penas, cómo negarlo. Dejamos atrás cargas y estorbos pasados —o por lo menos abrigamos esa ilusión— y nos embarcamos hacia una nueva etapa de esta travesía que es la vida. Dios no nos suele revelar el futuro, pero sí nos hace saber que permanece a nuestro lado y nos acompaña a cada paso de nuestro azaroso camino.

Vendrán dificultades, pruebas y adversidades, sí —de esas no nos libramos—, pero Él las suplirá con fuerzas, consuelos, victorias y satisfacciones. No todo saldrá a nuestro antojo y capricho, pero si no desfallecemos y si perseveramos en la fe, Dios saldrá a nuestro encuentro y nos concederá nuestros más caros deseos o nos dará la paciencia para esperarlos hasta cuando Él considere oportuno concedérnoslos.

Las pruebas han sido duras este último año. La muerte y la desgracia se hicieron más presentes que de costumbre en nuestro ya afligido mundo. Muchos perdieron seres queridos o amigos, o lloraron también la partida de familiares cercanos de sus amigos. Nadie se libró de penas este aciago año que sin añoranza despedimos. Sin embargo, Dios también se hizo presente y nos proporcionó fuerzas para sobrellevar la pandemia, el encierro y la pérdida. Para cada desgracia aportó gracia; para cada tristeza, entereza; para cada incomodidad, plasticidad; para cada desmoralización, innovación.

Todo ello nos da fe y esperanza en que este año Él también nos suplirá todo lo que nos falta, nos indicará el camino, nos dará luz cuando pasemos por valles oscuros, nos hablará al oído cuando le pidamos orientación y nos sacará adelante hasta el día en que finalmente nos saque de este mundo y nos lleve a uno mejor.

Cada uno de nosotros alberga anhelos y aspiraciones únicos. Aprovechemos el advenimiento del año para encomendárselos a Él. Te aseguro que los trata con el mayor celo y cuidado. Lo que vibra en tu corazón es de absoluta importancia para Él y sabrá conjugarlo con Sus deseos y Su voluntad suprema. Además, démosle gracias por todo lo bueno que sí nos trajo el año viejo y por las calamidades de las que nos libró. En otros números de Conéctate hemos publicado artículos que describen sencillas ceremonias que los autores recomiendan para el cambio del año. Algunas son a solas, en la intimidad de tu alcoba; otras en comunidad con familiares y amigos. Te recomiendo que lo hagas para sellar positivamente el fin del año anterior y el comienzo del nuevo.1

Proverbios 3:6 dice: «Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar».2 Al emprender este nuevo año, depositemos también nuestros planes y esperanzas en Sus manos, ¡sabiendo que Él sabe lo que más nos conviene a cada uno!

¡Que Dios bendiga y guarde a ti y a los tuyos a lo largo de todo este año!

1. Algunos ejemplos de ello son «La vida y cebollas» de Anjali Miles y «Al despuntar un año» de Andrew Mateyak».
2. NTV

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Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso —que firma algunos artículos con el seudónimo de Gabriel Sarmiento— es director de la revista Conéctate. Tiene una larga trayectoria como traductor e intérprete. Es además profesor, locutor, redactor de artículos motivacionales y escribe poesía. Ha vivido en tres continentes y desde hace 40 años es misionero voluntario de La Familia Internacional. En su cuenta en Twitter publica noticias, frases y reflexiones: @gabiconectate.

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