Día de la Madre

Mamá motoquera

Entre los primeros recuerdos que tengo de mi infancia están los paseos que hacía en el asiento posterior de la motocicleta que conducía mi mamá. Y no eran para dar una vuelta a la manzana. Éramos una familia misionera y vivíamos en países en que ese era el medio de transporte más práctico y económico. (En mi niñez estuve en Hong Kong, Tailandia, Indonesia, Filipinas, Malasia y Singapur.)

¡Gracias, mamá!

Mientras seleccionaba frases para el artículo Esa maravilla llamada mamá me topé con una que decía: «La maternidad es más fuerte que las leyes naturales». Me pareció muy acertada, pero la encontré incompleta. En el caso de mi madre la parafrasearía: «Las oraciones de una madre son más fuertes que las leyes naturales». Ese es el fiel retrato de mi madre, una mujer de una fe a prueba de balas. Siempre que estoy en una situación difícil, en un apuro, postrado a causa de alguna enfermedad, y siempre que un amigo o un ser querido pasa por alguna tribulación, acudo a mi madre para solicitarle oración. Sé que esa misma noche ella conversará el asunto con Dios, o que a la mañana siguiente, delante de algún altar, intercederá por mí con sus mayores armas: una fe férrea y su tierno corazón de madre. Dios difícilmente puede resistirse a tal combinación.

Amor maternal sin límites

Era un día de junio de un calor húmedo y pegajoso, anormal incluso para el verano. Los chicos del Calvert Country School, en la costa Este de los Estados Unidos, habían decidido que la actividad más apropiada para la ocasión era refrescarse con el sistema de riego del jardín.

Juntamente con tres amigos, todos ellos integrantes de La Familia Internacional, había sido invitada a aquel colegio para niños con impedimentos físicos y mentales para participar en su asado anual de graduación. Nos vestimos de payasos y nos pasamos la tarde charlando, riendo, regalando figuras de globos y pintando caritas.

Preciosa maternidad

Para un niño no hay en todo el mundo nadie más hermoso que su madre. Los niños pequeños no conceptúan a su mamá según su apego a la moda, su buen gusto por las joyas, su cabello o sus uñas perfectas. Tampoco notan las estrías ni las canas. Su mentecita no advierte ninguna de esas cosas que suelen afectar la percepción y las expectativas de las personas mayores con relación a la belleza física. Por eso son en realidad mejores jueces de lo que hace verdaderamente bella a una mujer.

Esa maravilla llamada mamá

Una madre es una persona que, al ver cuatro trozos de pastel para cinco personas, anuncia oportunamente que nunca le ha gustado mucho el pastel.
Tenneva Jordan

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El mejor medicamento del mundo es el beso de una madre.
Anónimo

Dones para toda la vida

Los obsequios más valiosos que mi madre me hizo fueron el valor y la fe.

Algunos padres enseñan a sus hijos valor, determinación y una miríada de otras virtudes leyéndoles relatos sobre las grandes proezas llevadas a cabo por célebres hombres y mujeres de antaño, con la esperanza de que eso los induzca a ser así.

Mi madre no.

Entrevista con mamá

La generosidad de una madre es inmensa. Su vida entera es un obsequio de amor para su familia. Peregrinamos lejos de nuestros orígenes, y entonces algo nos tira del corazón y nos trae de vuelta a casa para redescubrir quiénes somos y de dónde venimos.

Unos meses antes que mi madre pasara a mejor vida, me senté con ella y le planteé algunas preguntas sobre su vida. Si nunca has hecho algo así, te lo recomiendo. Seguramente aumentará el aprecio que ya le tienes a tu madre.

A todas las madres: ¡Gracias!

El amor de una madre es uno de los más claros ejemplos del amor que Yo abrigo por Mis hijos. Una buena madre ama incondicionalmente y demuestra su amor una y otra vez sean cuales sean las circunstancias. Yo puse ese amor sin igual en el corazón de cada madre para ayudar a todos a entender mejor Mi amor.

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