Gracias, papá

Gracias, papá

Carta abierta de Angie Frouman

Querido papá:

Me senté a escribirte para el Día del Padre y me vinieron a la cabeza los siguientes pensamientos. Espero que sepas cuánto te quiero, te admiro y te valoro.

Gracias por enseñarme, mediante tu ejemplo de consagración a los demás los últimos 37 años, que todos los sacrificios que hacemos por Jesús y por el prójimo valen la pena.

Gracias todas por las veces en que aguantaste y no dejaste de confiar en que Jesús nos sacaría adelante cuando la situación se veía negra.

Gracias por ayudarme a terminar mi tarea para la clase de la Biblia cuando estaba en segundo grado —todavía tengo el librito— aunque ese día tú mismo tenías que entregar un trabajo importante.

Gracias por no impacientarte conmigo a pesar de mis preguntas infantiles y parloteo sin sentido.

Gracias por todas las veces nos llevaste de viaje —nunca se me olvidarán— y por acarrear nuestro pesado equipaje.

Gracias por las meriendas sanas y ricas que nos traías de tanto en tanto y que los niños siempre esperábamos con ilusión.

Gracias por llevarme a comprar zapatos y no desistir hasta encontrar el par ideal.

Gracias por curarme los raspones en las rodillas, sacarme las astillas y atenderme todas las veces que me enfermé, y por dispensarme toda la atención y apoyo moral que necesitaba en esos momentos.

Gracias por todas las anécdotas entretenidas que nos contaste de tu infancia.

Gracias por los cuentos que nos leías a la hora de dormir. Ese era uno de los mejores momentos del día.

Gracias por hacer que me sintiera segura y protegida en cualquier parte por el solo hecho de que tú estabas presente.

Gracias por todos los partidos de baloncesto y softball que hicimos en la época en que esa era mi pasión.

Gracias por las veces en que te pusiste firme y me hiciste cumplir las reglas de nuestra familia. Ahora que tengo hijos propios sé lo difícil e importante que es.

Gracias por creer en mí cuando me llegó el momento de desplegar las alas y echar a volar, aunque yo no me consideraba capaz.

Gracias por enseñarme a negociar el contrato de arriendo de mi primer apartamento.

Gracias por ser un abuelo divertido y aventurero para mis hijos.

Gracias por los ratos que pasaste conversando a solas conmigo a pesar de tu apretado horario y tu larga lista de tareas pendientes. Siempre significaron mucho para mí.

Tu hija

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