Experiencias navideñas

Reinicio navideño

La Navidad pasada apenas llevaba unos meses en mi nuevo empleo. Mi nueva oficina quedaba a una hora de la casa. El horario de trabajo era de las 14:00 a las 23:00, y trabajaba los sábados. Siempre andaba exhausta y en disonancia con mis allegados. Para colmo me tocó trabajar el día de Navidad.

Libre al fin

Uno tras otro los reclusos fueron entrando en el pequeño auditorio. Todos iban con el mismo uniforme gris y el mismo corte de pelo; pero cada uno llevaba escrita en su rostro su propia historia, las circunstancias que lo habían llevado allí.

Dios se luce en Navidad

Qué ruido, qué revuelo el que causó Dios en Navidad. Fue su milagro más portentoso: personificar Su amor en Su único Hijo, Jesús, enviado aquí a la Tierra para conducirnos de regreso a Él. Pero aún hoy la Navidad no deja de ser una época de milagros, ecos de aquella primera explosión de amor que nos recuerdan el inagotable amor de Dios.

Una vida transformada

Un día noté que mi amiga dentista, la doctora Rina, se veía un poco triste. Nos juntamos bastante a menudo a tomar café, pero aquel día Rina se veía apesadumbrada, lo que no era habitual en ella, una persona muy jovial. Le pregunté qué le pasaba y me respondió:

—Es que se acerca la Navidad y me siento un poco triste. Ya sabes, mis hijos están casados y viven lejos. Y todavía no tengo nietos.

El Jesús de todos

A mi esposa le encantan los pesebres en miniatura, o nacimientos como les dicen en algunos países. Hace veinticinco años confeccionó unas figurillas para su familia. Las modeló en arcilla, las pintó en la mesa de la cocina y luego las horneó. Su hermana todavía las exhibe en su pesebre cada Navidad.

Mi Navidad universitaria

En la Nochebuena de mi segundo año de universidad me proponía sentir la magia de la Navidad, pero por mucho que me esforzaba los resultados eran penosos. En parte se debía a que la emoción del primer año ya había pasado y me encontraba resistiéndome a la típica fatiga de fin de semestre, además del sentimiento de impotencia que me generaba una tarea con la que no lograba lidiar. Mientras aguardaba afuera de la oficina de mi profesor para hablar con él sobre el problemático ensayo, recordaba melancólicamente la alegría de las festividades navideñas de cuando era niña, desprovistas de toda preocupación.

Alegrías sencillas

El día del cumpleaños de mi madre me puse a pensar en ella y me di cuenta de que mi infancia estuvo marcada por algo muy particular: los ratos que pasábamos todos juntos. Más concretamente evoqué las Navidades de mi niñez. Lo que hacía que cada una fuera memorable no era la cantidad o el valor de los regalos que nos daban, ni las fiestas a las que asistíamos, sino más bien cositas sencillas.

¡A qué precio!

Me crié en la Rumania comunista, donde la religión estaba prohibida. Por eso, descubrir la Navidad no fue fácil para mí.

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