Como en mi casa

Como en mi casa

Era invierno, y acaba de arribar a Goa, antigua colonia portuguesa situada en la costa suroccidental de la India. Aunque me hallaba muy lejos de mi país, Brasil, enseguida trabé amistad con una joven pareja interreligiosa. Él era católico y ella hindú. Su matrimonio había sido rechazado por las familias de ambos. Habían instalado un pequeño restaurant en una playa que era muy frecuentada por turistas mochileros, y nos dejaban dormir en el local.

La playa quedaba justo delante. Era un paraíso. Por la noche la arena húmeda reflejaba el cielo estrellado como si fuera un espejo, creando la sensación de que el firmamento estaba tanto arriba como abajo. En Goa se veía el mismo cielo austral que en Brasil, y las mismas Tres Marías de la constelación de Orión. Cuando me sentía sola, las estrellas del sur me acompañaban y hacían que me sintiera más cerca de casa.

La última semana antes de las vacaciones fui a correos. Cuando el empleado vio que había recibido una carta de Brasil, comenzó a hablarme en portugués en vez de en inglés y anunció a todos: «Esta chica es de Brasil, es brasileira».Me hicieron pasar por la puerta reservada al personal para mostrarme el lugar y me desearon una feliz Navidad.

Escuché los comentarios de los más antiguos, que rememoraban la época en que se aprendía a hablar portugués. Un par de ellos hasta habían visitado Portugal bastante tiempo atrás. Mi carta resultó ser todo un acontecimiento, y algunos de los usuarios que estaban en la cola se unieron a la conversación.

Aquellos empleados a los que no conocía de nada pararon todo lo que estaban haciendo solo para disfrutar de la maravilla de que hubiera alguien de una tierra lejana que hablaba el mismo idioma que ellos y compartía la misma cultura. En ese momento me quedé tan sorprendida que hasta se me olvidó darles las gracias, pero nunca olvidaré el calor humano que le imprimieron a aquella Navidad y la sensación que tuve de estar como en mi casa.

Eso me recuerda que Jesús también vino de una tierra lejana, nos habló en nuestro propio idioma de las maravillas de Su amor y nos prometió un lugar a Su lado para siempre.

No cabe duda de que nos indicó el camino para llegar a casa.

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Rosane Pereira

Rosane Pereira

Rosane Pereira es brasileña. Desde 1975 ha sido misionera de carrera junto con su difunto esposo, Carlos Córdoba. Tiene ocho hijos y cinco nietos. Es profesora de inglés y español, traductora y escritora. Es asimismo socia de Interconnect, pequeña empresa que vincula la traducción y el aprendizaje de idiomas con el turismo y el ecoturismo en la zona de Río de Janeiro.

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