Una vida transformada

Una vida transformada

Un día noté que mi amiga dentista, la doctora Rina, se veía un poco triste. Nos juntamos bastante a menudo a tomar café, pero aquel día Rina se veía apesadumbrada, lo que no era habitual en ella, una persona muy jovial. Le pregunté qué le pasaba y me respondió:

—Es que se acerca la Navidad y me siento un poco triste. Ya sabes, mis hijos están casados y viven lejos. Y todavía no tengo nietos.

—Pensando en mi propia situación podía identificarme bastante con ella. Mis hijos también ya se fueron del nido, se casaron y viven en el extranjero. Aunque tengo nietos, están lejos y no tengo oportunidad de pasar tiempo con ellos muy a menudo.

—Te entiendo, Rina —le dije—. Estoy en una situación similar. ¿Te cuento lo que me ayudó a mí?

Le expliqué que hago un voluntariado semanal en el orfanato de la ciudad donde vivo y que pasar tiempo con los huérfanos no solo les hace bien a ellos, sino a mí misma. Siempre me voy de ahí feliz y estimulada por haber hecho un bien y haber ayudado a otros. En realidad no estoy segura de si los mayores beneficiados son los huérfanos o yo.

Consciente de que Rina necesitaba algo que la distrajera de su propia situación, le conté sobre una labor que había en ciernes en el orfanato.

—Queremos hacer de la Navidad un acontecimiento especial para los huérfanos. Necesitamos ayuda para elegir el regalo apropiado para cada uno. ¿Te gustaría participar?

Su rostro se iluminó.

—Sí, me encantaría —respondió Rina.

En las semanas que siguieron, armada de una lista de compras en la que los huérfanos habían plasmado sus deseos, además de sus tallas y colores preferidos, Rina se dedicó a hacer las compras para los niños. Estaba tan ocupada buscando ofertas y sacando el máximo de provecho de los fondos presupuestados que casi no tenía tiempo de pensar en sí misma.

El día de la celebración navideña de los huérfanos, Rina apareció en la puerta de mi casa, con cara de pascuas y ansiosa por comenzar a envolver los regalos.

A lo largo de la jornada advertí que había experimentado una transformación total. Cada vez que la observaba entregando los regalos a los niños, era puras risas y desbordaba alegría.

Rina encontró la clave de la verdadera felicidad: Entrégate para ayudar a los demás y la felicidad tocará a tu puerta.

Dina Ellens

Dina Ellens

Nacida en Holanda, Dina Ellens ha conocido variados ambientes culturales de los Estados Unidos, donde se educó, y de diversos lugares de Asia. Durante más de 25 años enseñó en colegios del Sudeste Asiático. Ahora que se ha retirado, sigue realizando labores de voluntariado y mantiene vivo su interés por la educación temprana y la literatura.

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