Diciembres de duelos

Diciembres de duelos

Mientras el canal de películas Hallmark anunciaba unas 40 producciones nuevas sobre la Navidad para su temporada de 2019, se me ocurrió que pocos acontecimientos suscitan más expectativas que la Navidad. La Navidad ha venido a representar la culminación del año en una temporada de belleza, festividades, generosidad, amistad y alegría. Nos predisponemos a repetir tradiciones y traer toda la perfección de Navidades pasadas a la versión actual.

Pero ¿qué pasa cuando la temporada de júbilo se ve eclipsada por un divorcio, un diagnóstico preocupante, una muerte, una desilusión? Cuando todas las tradiciones nos parecen vacuas y la temporada nos sirve de recordatorio de la desastrosa vida que llevamos, cuando las relaciones se cortan, las cuentas bancarias se quedan sin fondos y nuestros sueños terminan hechos añicos, ¿qué hay para celebrar?

Me parece que todos hemos experimentado algunas Navidades de ese tinte, algunos diciembres de duelos.

No obstante, nuestra experiencia personal no altera el hecho de que Jesús decidió asumir forma humana encarnándose en un bebé indefenso, y entrar en nuestro mundo de dolor, enfermedad, pecado y separación de Dios a fin de manifestarnos el amor que abriga por nosotros. Él optó por ser el sacrificio, la expiación de nuestros pecados, para que podamos entablar una relación redentora con Dios. Su llegada a este mundo señaló el fin del poder de la muerte, del miedo y del odio. Si bien todas esas cosas aún perduran en este mundo, el nacimiento de Jesús garantizó que no tendrán la última palabra. No prevalecerán.

Aun en nuestros quebrantos y desilusión, Jesús brinda una esperanza digna de celebrar. Espero que puedas disfrutar de la experiencia plena de la Navidad —sus festividades, regalos y vistosas decoraciones— junto a tu familia y amigos. Pero incluso si no tienes a nadie a tu lado y no haces nada especial para conmemorar la ocasión, espero que puedas volver a centrar tus esperanzas en Cristo. Ruego que el regalo que supere todas tus expectativas sea una conciencia profunda del amor que Él alberga por ti. Espero que todas las distracciones y la comercialización de la Navidad queden en segundo plano y la belleza del relato de nuestra salvación supere todos los duelos en tu vida y en la mía.

Pienso en los pastores que cuidaban sus rebaños en las afueras de Belén la noche que Jesús nació. Seguramente tendrían hambre y frío y no estarían muy cómodos que digamos. Quizá pensaban que era poco lo que la vida podía ofrecerles, tanto profesionalmente como en cualquier otro aspecto. Sin embargo, cuando el ángel se les apareció anunciando la buena nueva del nacimiento del Salvador, seguido de coros de ángeles que poblaban el cielo, estoy segura de que los embargó un amor, una esperanza, una alegría y una gran emoción que alteró la monotonía de sus vidas.

Echa mano de esa misma buena nueva. ¡Celebremos la esperanza de Jesús esta Navidad!

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Marie Alvero

Marie Alvero ha sido misionera en África y México. Lleva una vida plena y activa en compañía de su esposo y sus hijos en la región central de Texas, EE. UU. 

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