Hazlo por uno

Hazlo por uno

A veces me quedo paralizada ante todo el sufrimiento que hay en el mundo. Simplemente no tengo la posibilidad de hacer algo significativo por aliviar el hambre, las enfermedades, la pobreza, las depresiones, la opresión, la soledad y la muerte. Cuando uno se fija en todo el dolor que hay, no ve sino desolación.

Sin embargo, he caído en la cuenta de que esa manera de pensar en realidad no es sino una forma subrepticia de exculparme y una manifestación de una mentalidad muy egoísta. Alguien me espoleó, animándome a hacer por una persona lo que no puedo hacer por muchas. Si adopto esa perspectiva, siempre habrá algo que pueda hacer.

En la oficina donde trabajo no pude evitar enterarme de las dificultades que tiene una compañera de trabajo que es madre soltera. Se acercaba la Navidad. Aunque ella contaba con algunos fondos que le habían enviado sus abuelos y otras personas para comprar regalos, le estaba costando llegar a fin de mes a causa de los gastos que se suman y suman en la temporada navideña. Se me partió el corazón por ella.

Ese día tenía cuarenta dólares en la billetera. Escribí una notita y lo metí todo en un sobre. Se lo entregué y le deseé una feliz Navidad. Lo hice todo a las apuradas, antes que pudiera arrepentirme. «No quiero hacerle pasar un momento embarazoso. Es una cantidad muy pequeña. Tal vez alguien lo necesita más…» Excusas, puras excusas.

Cuando abrió el sobre, se le saltaron las lágrimas. Alguien había acudido en su auxilio, aunque fuera solo por un momento. Me sentí contenta de haberme obligado a hacerlo, pero mayormente me impresionó el efecto que cualquiera de nosotros puede tener en una persona.

• Una persona a la que invitas a un café
• Un niño al que te comprometes a patrocinar
• Un conocido que está solo y al que invitas a celebrar
• Un juguete que donas a una institución de caridad que hace regalos navideños
• Una tarjeta que envías a un amigo que vive lejos
• Una bandeja de galletas que preparas para unos vecinos que se sienten solos
• Una familia a la que te ofreces para cuidar a sus hijos
• Una pareja de ancianos a quienes les haces algunas reparaciones
• Un amigo enfermo que visitas

Tienes muchas habilidades y recursos que ofrecer a una persona. Imagínate el impacto que podemos producir si nos ocupamos de una persona que esté cerca de nosotros.

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Cada día tiene 1.440 minutos. Eso significa que diariamente tenemos 1.440 oportunidades de causar una impresión positiva.  Les Brown (n. 1945)

Marie Alvero

Marie Alvero ha sido misionera en África y México. Lleva una vida plena y activa en compañía de su esposo y sus hijos en la región central de Texas, EE. UU. 

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