La presencia

La presencia

La bondad y misericordia divinas fluyen como un torrente por el texto del Antiguo Testamento. Pongamos por ejemplo este verso de uno mis Salmos favoritos: «El Señor es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor».1

Pero yendo más lejos, lo acontecido hace 2.000 años en Belén puso el amor y la ternura de Dios por la humanidad en un plano infinitamente más alto. Para reconciliarnos con Él, Dios ofrendó a Su único Hijo, que se encarnó asumiendo la forma de una criatura débil e indefensa. Todo por salvar a la humanidad.

Desde entonces incontables hombres y mujeres de fe han hecho eco de los episodios de la Navidad para transmitir el amor y el mensaje de Cristo a sus semejantes y al mismo tiempo contribuir a mejorar el mundo que los rodeaba. Gente como Fred, el personaje de Dickens: «Siempre he pensado que la Navidad es una fecha estupenda, una temporada de perdón, de afecto, de caridad, la única ocasión que conozco, en el largo calendario del año, en que hombres y mujeres parecen ponerse de acuerdo para abrir libremente sus cerrados corazones y considerar a los que son inferiores a ellos como compañeros de viaje hacia la tumba y no como seres de otra especie con un destino distinto».

Para la mayor parte del mundo este año se ha distinguido categóricamente de todos los demás, y para muchos de nosotros esta temporada navideña se perfila como una muy singular entre todas las que hemos vivido hasta hoy. No obstante, hay cosas que se mantienen inalterables, y la alegría y la esperanza que entraña y nos entrega el relato de la Natividad es una de ellas. Se mantiene incólume en el tiempo.

Así pues, al margen de cuales sean tus circunstancias, ¿por qué no dedicas un rato a meditar en el espléndido regalo que nos hizo Dios a todos aquella primera Navidad: Su hijo Jesús? Entonces, si no nos es posible festejar la Navidad con sus usos tradicionales o tal y como estamos acostumbrados, procuremos celebrarle el cumpleaños a Jesús con las acciones que a Él le agradarían. Oremos por nuestro angustiado mundo. Cuando nos acordemos de los desfavorecidos este año intentemos hacer algo más que solo pensar en ellos y pasemos más tiempo comunicando Su amor y Su verdad con quienes tengamos ocasión. Al hacerlo, pasaremos tiempo con Jesús mismo, que dijo: «Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”2

¡Que goces de Su presencia esta Navidad en compañía de los tuyos!

1. Salmo 103:8 (NVI)
2. Mateo 18:20 (NVI)

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Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso

Gabriel García Valdivieso —que firma algunos artículos con el seudónimo de Gabriel Sarmiento— es director de la revista Conéctate. Tiene una larga trayectoria como traductor e intérprete. Es además profesor, locutor, redactor de artículos motivacionales y escribe poesía. Ha vivido en tres continentes y desde hace 40 años es misionero voluntario de La Familia Internacional. En su cuenta en Twitter publica noticias, frases y reflexiones: @gabiconectate.

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