¿Por qué un bebé?

¿Por qué un bebé?

Ahora que aparece nuevamente la Navidad en el horizonte me dio por preguntarme por qué envió Dios a Jesús a la Tierra en Belén encarnado en un bebé. Hemos referido el relato una y otra vez. Yo prácticamente me tengo memorizado el capítulo 2 de Lucas. María va montada a lomos del burro mientras José busca desesperado una posada, los pastores ven ángeles en el campo y los sabios de Oriente persiguen una estrella.

Recuerdo haber hecho el papel de María o de ángel y hasta disfrazarme de rey mago cuando no había suficientes varones en mi clase de escuela dominical. Mientras recorro las tiendas voy balbuceando villancicos. Me los sé todos al dedillo.

No obstante, hoy me dio por preguntarme por qué Dios envió a Jesús en condición de bebé a una madre tan joven y en situación tan embarazosa. Me intriga saber por qué habrá escogido Dios un establo y unos humildes pastores. Al fin y al cabo, ¡se trataba del Hijo Unigénito de Dios! Podría haber montado algún espectáculo. Todo el mundo habría presenciado Su venida, como dice la Biblia que sucederá a Su retorno. ¿Por qué, entonces, llego en forma de bebé, una frágil y desvalida criatura envuelta en paños y acostada en un pesebre?

Las últimas semanas han sido difíciles. He sufrido episodios de migrañas e insomnio. Trato de presentarme lo mejor que puedo, pero estos últimos días me he sentido muy débil. No sabía cómo hacer frente a todo eso y cumplir con mis quehaceres más perentorios.

Hoy me respondí mi propia pregunta. Me di cuenta por qué Dios optó por enviar a Jesús como lo hizo. La Biblia dice que fue tentado en todo como nosotros. Tal vez necesitaba experimentar lo que es ser débil y pequeño, tener que depender de los demás, llorar para pedir ayuda, molestarse porque la paja picaba y por el frío que hacía en la noche.

Con todo, fue creciendo y preparándose para la tarea que Dios le había encomendado, que tampoco era muy ilustre ni grandiosa a primera vista y culminaría con Su muerte en esa espantosa la cruz. Él decidió venir sabiendo lo que le tocaría vivir. Siendo humano podía identificarse con nosotros. Jesús accedió a convertirse en humano para poder comprender nuestra debilidad, nuestra pequeñez y nuestros momentos más incómodos.

Eso es, en parte, lo que hace del relato algo tan bello y maravilloso. Ese es uno de los motivos por los que lo recreamos en iglesias y exhibimos nuestros pesebres y belenes. La humildad implícita de aquel acto —que el Hijo de Dios se encarnara en nuestra humanidad— es lo que lo hace milagroso. Aquella encarnación nos hace sentir el amor de Dios de forma muy singular.

Joyce Suttin

Joyce Suttin

Joyce Suttin es educadora, escritora y frecuente colaboradora de la revista Activated. Vive con su esposo en San Antonio (Texas) y realiza un apostolado en línea para el cual selecciona pasajes, prepara textos para edición y redacta artículos de carácter inspirativo.

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