Reflexiones navideñas

Reflexiones navideñas

Hace poco dispuse de algo de tiempo para relajarme a solas y en silencio. Decidí pasarlo frente a nuestro pequeño pesebre. Encendí unas velas y una lámpara muy pequeña y de fondo puse música instrumental de villancicos.

Fue para mí una bendición hacerle un festejo así a Jesús y agradecerle por Su amor inexplicable, incomprensible, ilimitado. Alabarlo además porque, gracias al sacrificio que hizo por mí, mi vida y la de otras personas tomó el rumbo que tomó. Asimismo, es una oportunidad de orar por el pueblo de Dios en todo el planeta: muchos celebran en una situación de pobreza y hambre.

Los pobres entienden las circunstancias de extrema pobreza en que nació Jesús. Ven a un Dios que los comprende, que pese a ser el Rey del universo se introdujo en carne humana a su cansino y lacerado mundo porque los ama y se interesa por ellos. Nosotros, los que somos más favorecidos, también podemos identificarnos con ello. El recién nacido Cristo acogió igualmente a los reyes magos, ya que a todos los que se acercan, Dios los recibe con los brazos abiertos.

Cuando nos damos un tiempo para meditar en lo que Jesús tuvo que renunciar y en lo que hizo por nosotros, el asombro que nos produce puede quedar grabado a fuego en nuestro corazón y motivarnos a alabar a Dios por habernos hecho Suyos en tantos sentidos y habernos infundido nueva vida.

Todos los que estuvieron presentes en aquella primera Navidad fueron atraídos hasta el lado de nuestro Señor por medio de señales sobrenaturales concertadas desde el Cielo. Aunque los reyes magos no estuvieron ahí al mismo tiempo que los pastores, al incluirlos en el pesebre se crea un bello cuadro arquetípico, simbólico de que todos, ricos y pobres, le rinden homenaje al Rey del Universo.

Aquel bebé, considerado simplemente como el primogénito de María por la gente de la época, era en realidad Dios hecho carne, el mismo ayer, hoy y por los siglos. Vino a la Tierra para dar vigor a los pobres, ayuda a los necesitados y afligidos y ofrecernos un resguardo de la tormenta. En medio de tanta agitación y confusión, Jesús vino a traer paz. En medio de tanto dolor, vino a traer curación. En medio de tanta desesperación, vino a traer esperanza. Es nuestro mejor Amigo, nuestro Salvador, nuestro Modelo, nuestro Maestro, nuestro Libertador, nuestro Refugio y nuestro Dios.

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Maria Fontaine

Maria Fontaine

Maria Fontaine es —junto con su esposo Peter Amsterdam— la directora espiritual y administrativa de la Familia Internacional, una comunidad de fe dedicada a difundir el Evangelio de Jesucristo por todo el mundo. Es autora de numerosos artículos sobre la vida de fe cristiana. (Los artículos de Maria Fontaine publicados en Conéctate son versiones adaptadas del original.)

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