Los sufrimientos del alma

Los sufrimientos del alma

Yo comprendo las pruebas a las que son sometidos los corazones humanos… la pesadumbre, el desaliento y la desesperación en que a veces se sumen. Comprendo lo que es renunciar a alguien, pues tuve que separarme primero de Mi Padre para ir a la Tierra y luego de los que tanto quise en la Tierra para retornar con Mi Padre.

Comprendo la intensidad del dolor y el sufrimiento, pues grité de dolor cuando los clavos me atravesaron las manos y los pies. Comprendo lo que es sentirse abandonado por los que lo aman a uno, incluido Mi propio Padre. Por eso exclamé: «¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?»1

También comprendo la intensidad del temor, el temor de encarar lo que se avecina, por el dolor y el pesar que traerá consigo. Comprendo asimismo la intensidad del sentimiento de abandono, pues los que más me amaban me abandonaron en el momento en que me llevaron preso. Sé además cuánto duele que te traicione un ser que amas, como me traicionó a Mí Judas con un beso.

Aunque Mi Padre no dejó que pasara de Mí esa copa… aunque Mis seres queridos huyeron en el momento de Mi angustia… aunque los clavos me atravesaron las manos y los pies… aunque soporté muchos latigazos y tuve la sensación de que Mi Padre me abandonaba… ¡todo eso redundó en una magnífica victoria, renovación y salvación!

Cuando me azotaron, me pusieron una corona de espinas y me clavaron a la cruz, dio la impresión de que había sido vencido; pero eso alteró el curso de la Historia y de toda la eternidad.

Si la vida se te presenta oscura y no ves nada, recuerda que Yo te estoy abrazando, así como Mi Padre me abrazó. Te pido que confíes en Mí cuando estés en lo más bajo, cuando te duela el corazón, en tu hora de necesidad, pues tú también tendrás una espléndida resurrección a raíz del sacrificio que hice por ti.

Jesús

1. Mateo 27:46 (NBJ)

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Mensajes de Jesús

Estas palabras de Jesús las captaron hombres y mujeres como tú que simplemente pidieron a Jesús que les hablara. Invocaron la promesa bíblica, que reza: «Clama a Mí y Yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces» (Jeremías 33:3). Gracias a ello obtuvieron consejo, orientación y aliento.

Los mensajes de guía y consuelo que nos vienen en los ratos de oración personal expresan el gran amor y desvelo que nos prodiga Jesús. Él habla a todos los que crean en Él, le pidan que les hable y acepten que ese suave susurro (2 Reyes 12:9) que resuena en sus corazones es la voz de Él. Tú mismo puedes oír directamente a Jesús. Para interiorizarte más sobre el tema, te recomendamos que leas este libro.

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