El amor de Dios

Amada y valorada

Cuando le preguntaron a Jesús cuál era el mayor de los mandamientos de Dios, respondió: «Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente [y] ama a tu prójimo como a ti mismo. Toda la ley y las exigencias de los profetas se basan en estos dos mandamientos»1.

Para Dios soy una celebridad

Mi hija Kristen es una celebridad. Lo ha sido desde que nació. Mi mujer y yo estamos pendientes de cada movimiento que hace y documentamos sus humores, gestos y acciones. Hablamos mucho de ella y contamos anécdotas sobre sus graciosas costumbres y sus gustos más recientes. Le brindamos apoyo, nos preocupamos de ella y nos esforzamos por que no se haga daño. Disfruta de toda nuestra atención, aun en plena noche. Cada día amanecemos ansiosos por ver qué se le ocurrirá. Su risa siempre nos hace sonreír, y sus lágrimas nos estimulan a remediar lo que sea que la está afectando. Para nosotros es sensacional.

El amor de Dios

El Señor tu Dios vive en medio de ti. […] Se deleitará en ti con alegría. […] Se gozará por ti con cantos de alegría.
Sofonías 3:17 (NTV)

Un hermano mayor

Cuando tenía nueve años, un día fui a una piscina con mi hermano mayor. Yo todavía no nadaba muy bien. Apenas sabía nadar como un perrito y flotar de espalda. Mi hermano mayor, en cambio, era un excelente nadador. Por eso mis padres lo enviaban conmigo, para que me vigilara. Aquella mañana él y yo habíamos discutido por algo que ni recuerdo; de ahí que estuviera molesta por la insistencia de mis padres en que él me acompañara. Estaba resuelta a hacer lo que me diera la gana e insistí en nadar de punta a punta por mi cuenta.

Para Mí eres inapreciable

Mi amor es incondicional. Yo amo sin parcialidad. Amo a los despreciados y a quienes cuesta amar. Amo a los que se sienten tristes y solos. Amo a los que batallan, a los perdidos y desorientados. Mi amor es persistente, sufrido, inagotable. No conoce límites ni barreras. Hace lo indecible con tal de transmitir afecto y cariño y conducir a la victoria a un alma perdida, maltrecha y abandonada.

Dios hace una fiesta

No recuerdo haberme topado antes con este versículo. Por lo menos no me había llamado la atención como esta vez. Quizá se deba a que el libro del profeta Sofonías es uno de los menos conocidos y citados de la Biblia. «El Señor tu Dios está en medio de ti: ¡Es poderoso; Él salvará! Con alegría se regocijará por causa de ti. Te renovará en Su amor; por causa de ti se regocijará con cánticos»1.

Mi amor

Mi amor es paciente y comprensivo en un mundo intolerante; es tierno y gentil aun cuando las personas se muestran insensibles o indiferentes. Mi amor consuela en el dolor y la soledad. A los que están confusos, les aclara los pensamientos. Ofrece reposo al cansado, ayuda al impotente y renovadas fuerzas a quienes se sienten incapaces de continuar. Mi amor infunde paz en tiempos tormentosos.

Dios es amor

Una semana difícil que tuve hace poco terminó siendo una oportunidad de reflexionar sobre el amor de Dios por mí y el mío por Él. Si bien sé que el amor que Dios me profesa es omnipresente e inmutable, a veces me da la impresión de que mi amor por Él depende mucho de mis circunstancias y emociones. En mi condición de ser humano, mi amor es mucho menos fuerte que el de Dios.

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