Descubrir a Jesús

Una fe revitalizada

Yo me crié en un hogar cristiano, con padres cristianos muy entregados a su labor. Orábamos antes de salir, cuando nos subíamos al auto, antes de cocinar, antes de empezar nuestros quehaceres y, por supuesto, antes de dormir. Los estantes de libros estaban llenos de obras devocionales y biblias para niños y en las tardes veíamos dibujos animados de la Biblia.

Una nueva identidad

Una de mis películas preferidas es la ya clásica ¿Sabes quién viene a cenar?, del año 67. Se estrenó en un momento muy sensible de la historia de los Estados Unidos, producto de la alta volatilidad de las tensiones raciales. Fue éxito de taquilla y llegó a ser un importante agente de cambios sociales.

El tapiz de mi vida

¿Has tenido alguna vez la sensación de que la vida te llevaba por mal derrotero o de que las cosas no estaban destinadas a salirte bien? Hubo una época de mi vida en que nada parecía tener sentido, como los hilos desordenados del revés de un tapiz.

Un descubrimiento emocionante

Aún recuerdo aquel día. Fue a principios de los 80. Yo era apenas un adolescente y estaba sentado en el asiento de atrás del auto. En un semáforo, alguien entregó a mis padres unos preciosos afiches a color para que los leyeran. Ellos enseguida me los pasaron a mí. Al cabo de un rato se detuvieron en un lugar donde debían atender unas diligencias, y yo me quedé solo en el vehículo. Como no tenía otra cosa que hacer, tomé los pósters y me puse a ojearlos. Tenían una ilustración en la parte de delante, y en el reverso un mensaje sobre la salvación y la vida eterna que Jesús nos ofrece gratuitamente.

Así me dejé conquistar

Aunque me crié en el seno de una familia cristiana, cuando llegué a la adolescencia me vi rebasada por los problemas del mundo, y eso me llevó a cuestionar mi fe. A los 18 tuve un novio que era un firme creyente. En nuestras conversaciones sobre la fe percibí en él tal sinceridad que empecé a dudar de mis dudas.

La transformación de Jorge

—¿Esa labor humanitaria que hacen ustedes tiene un móvil religioso? Si es así, yo soy ateo.

El viejo vagabundo que me tiraba de la manga parecía más una bestia que un hombre. Aunque su cuerpo consumido presentaba las típicas señales del alcoholismo crónico, con su mirada alerta me pedía piedad.

—Yo también era atea antes —le dije.

Lo realmente valioso

Soñé que me invitaban a un lujoso banquete. Todo a mi alrededor brillaba esplendorosamente. Había delante de mí copas de cristal con los mejores vinos y un despliegue de mis platos preferidos. En ese momento escuché una orden: «Come y alégrate».

Así que comí y me alegré. Para cuando sirvieron los postres, no me entraba un bocado más. Entonces…

El hombre de blanco

Acabábamos de hacer una presentación de música y teatro ante 300 adolescentes de un correccional del norte de la India. Muchos de los chicos se habían congregado a nuestro alrededor. El tema de nuestro programa ese día había sido la importancia de la fe ante las dificultades. Era algo con lo que todos podían identificarse, especialmente lo de las dificultades.

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