Una fe revitalizada

Una fe revitalizada

Yo me crié en un hogar cristiano, con padres cristianos muy entregados a su labor. Orábamos antes de salir, cuando nos subíamos al auto, antes de cocinar, antes de empezar nuestros quehaceres y, por supuesto, antes de dormir. Los estantes de libros estaban llenos de obras devocionales y biblias para niños y en las tardes veíamos dibujos animados de la Biblia.

Cuando terminé la secundaria y entré en el ámbito secular académico, empecé a abrigar dudas sobre la fe que me había calado tan hondo en la niñez. Sabía que siempre había tenido un Amigo con quien podía hablar cuando necesitara consuelo y fuerzas. En ese momento —en que tenía que hacer frente a presiones de índole académica, social y, en poco tiempo, laboral— necesitaba más guía que nunca. Con todo, me sentía confundida.

Por aquel entonces me topé con un artículo de una columna de consejería en Internet. La autora era una adolescente que se había criado en un hogar católico y albergaba dudas acerca de su fe. Igual que yo, se sentía perdida y dubitativa. Me identifiqué con su situación y leí con avidez la respuesta del consejero. Lamentablemente, este le recomendó que buscara sentido en los placeres cotidianos de la vida y le indicó que la religión estaba ya divorciada de la realidad y no tenía ninguna aplicación a la vida moderna.

Un poco decepcionada seguí leyendo los comentarios. Entre las voces que coincidían con el consejero, uno de los comentaristas ofreció un consejo distinto: «La fe que tú describes es muy infantil, la misma que tenía yo. Y esa fe murió. Pero la nueva fe que encontré se tornó aún más firme y cobró mayor sentido». Aunque había dudado de la existencia de Dios, al final descubrió las alegrías que reporta una relación personal con Jesús.

La respuesta de aquel comentarista puso de relieve que hay personas jóvenes que, igual que yo, se criaron en hogares cristianos y descubrieron que Jesús también tenía relevancia en su vida adulta. Yo no tenía que volver a la fe que había albergado de niña o a los hábitos particulares de mi familia cristiana para poder tener una relación con Jesús. Asimismo mis convicciones podían reforzarse estudiando las obras de intelectuales cristianos que batallaron con las dudas y encontraron fortaleza espiritual y valentía moral en su fe.

Jesús y yo todavía estamos sorteando lo que significa ser cristiana en mi ajetreada vida adulta, plagada de obstáculos. Todavía no sé todas las respuestas y a veces me da la impresión de que mi fe tambalea, pero sé que Jesús me guía y me enseña pacientemente a caminar junto a Él de manera diferente, más profunda.

Elsa Sichrovsky

Elsa Sichrovsky es escritora independiente. Vive con su familia en Taiwán. 

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