Jesucristo

Quiero tocarte

Hace muchísimo tiempo, cuando estuve en la Tierra, hacía el bien a todo el que se cruzaba en Mi camino. Sanaba a los enfermos, consolaba a los afligidos, alentaba a los desanimados y fortalecía a los débiles. Hoy Mi amor y poder siguen siendo los mismos. Todavía anhelo curar a los que sufren y levantar la moral a los que llevan pesadas cargas o atraviesan momentos difíciles. Desde que volví al Cielo he ayudado a muchos que acudieron a Mí y me expresaron sus necesidades. Deseo hacer lo mismo por ti.

Prioridades

Si supieras que hoy sería el último día de tu vida, ¿cuánto tiempo dedicarías a cosas que no significan nada en el contexto de la eternidad? Los minutos se tornarían sumamente valiosos, por lo que optarías por emplearlos en lo que es más importante para ti. Las cosas del mundo te parecerían vanas, te resultarían casi ofensivas. Desearías manifestar amor a quienes quieres más entrañablemente y te asegurarías de que supieran cuánto significan para ti. Te dedicarías a subsanar todo lo que hiciste mal y a reconciliarte con quienes has tenido alguna diferencia. 

Lo que dijo Jesús en la cruz

Todo lo que dijo Jesús en la cruz fue una manifestación de una faceta de Su amor. Las Palabras que pronunció en aquellos momentos todavía nos conmueven en la actualidad.

Amor por Sus enemigos

«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23:34).

Dijo eso refiriéndose a los soldados romanos que, por orden de Poncio Pilato, lo clavaron a la cruz para darle muerte. 

El Evangelio según San Juan

En los cuatro evangelios, Mateo, Marcos, Lucas y Juan narran de forma hermosa la vida terrenal de Jesús. El cuarto evangelio es uno de los más fáciles de entender, es el que contiene mayor cantidad de palabras textuales de Cristo y traza un maravilloso derrotero para nuestra vida. Conviene que sea el primero que leas y estudies. A continuación presentamos algunos de sus pasajes y versículos clave:

Una figura singular que transformó el mundo

Nació en una aldea olvidada, de madre campesina. Pasó su infancia en otro villorrio ignorado. Trabajó en una carpintería hasta los treinta años y a partir de entonces, actuó de predicador itinerante por espacio de tres años. No llegó a escribir libro alguno. No desempeñó ningún cargo. No tuvo hogar. No formó familia. No realizó estudios superiores. Jamás puso pie en las grandes ciudades. Nunca se alejó más de trescientos kilómetros de su pueblo natal. No llegó a desempeñar ninguno de los papeles que la sociedad contemporánea suele asociar con la fama y la grandeza.

«¿Quién es este hombre?»

Vio la luz en el suelo sucio de un establo. Para librarlo del escuadrón de la muerte enviado por un rey envidioso, sus padres se exiliaron con él cuando era niño, hasta que pasó el peligro y pudieron volver a su tierra. Hasta los 30 años fue carpintero, igual que Su padre terrenal. Sin embargo, Su Padre celestial lo necesitaba para otra labor que solo Él podía realizar.

El hombre de las respuestas

Qué confusa puede ser la vida. Ansiamos respuestas, pero a veces acabamos con más interrogantes. ¿Para qué estamos aquí? ¿Cuál es la causa de tanto sufrimiento y dolor en el mundo? ¿De dónde sacamos esperanzas si todo parece desventurado? ¿De dónde sacamos fuerzas para hacer frente a los retos que nos presenta la vida? ¿Cómo podemos encontrar felicidad duradera?

¿Qué es la verdad?

En pleno tribunal de Jerusalén en la época de la dominación romana, Poncio Pilato le planteó al profeta de Galilea la que acabaría siendo una de las preguntas más relevantes de todos los tiempos: «¿Qué es la verdad?» Por lo visto Pilato no acertó a comprender que tenía la respuesta frente a sus narices. En efecto, la Biblia explica que «la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo»1, y el propio Jesús dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida»2.

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